Llevo tiempo observando esta nueva tendencia de consumo entre personas en plan “yo tengo ésto y te lo alquilo”, primero con el alucinante caso de AirBnB que va camino de convertirse en una alternativa real y muy chula a los hoteles, que se está consolidando abriendo bases por toda Europa. Todo muy punk. Pero muy bien hecho y naïve también. Desde el alquiler de coches de MovoMovo o la venta de ropa de niño de segunda mano pasando por el caso de AirBnB y sus clones. Todo bonito, no siempre tan barato como pueda parecer en un primer momento, pero sí con mucha más variedad, son otras opciones en el mercado. Como los Taxis P2P de Lyft, un tipo con un coche y un teléfono móvil va recogiendo viajeros en un modelo de RideSharing bastante chulo (si se puede hacer entre ciudades con el CarPooling, ¿por qué no entre dos puntos de una misma ciudad?), conceptos que ponen a prueba la legislación y su sentido, o si son modelos que pueden convivir. Porque la ley por un lado quiere protegernos de chapuceros y ofrecernos unas mínimas garantías de seguridad, higiene, etc, pero también de disponibilidad; si los taxistas no pudieran hacer frente a la competencia de particulares, quizá en el momento que tú necesitas y en el sitio que te viene bien, igual no tienes un taxi disponible. Por eso es un servicio público. Pero si son modelos que pueden convivir, puede ser genial tener alternativas. Ahí es donde entra en juego la posición de ‘atacante’ y ‘defensor’, de lobbies y grupos de presión, armados de la legislación.

La tecnología está poniendo muchas cosas patas arriba. Bueno, la facilidad de comunicación que ahora ofrece la tecnología es lo que lo está haciendo.

La ley hipotecaria es asimétrica, injusta, y exclusivamente favorable para los bancos, los rescatados bancos. Cuando jueces y policías hacen ya declaraciones abiertamente públicas expresando claramente que las ejecuciones son abusivas en una gran mayoría de casos, la situación de los políticos se va haciendo insostenible. Porque los policías y los jueces también van puteados pagando sus hipotecas, porque tienen amigos y familiares con dificultades… Porque también son ciudadanos.
Los políticos tienen siempre guante de seda con la banca, ellos les financian y les perdonan los préstamos (digo yo que eso es financiación ilegal) y los políticos no molestan.
Pero la revuelta en la calle va creciendo.

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