Llevo tiempo observando esta nueva tendencia de consumo entre personas en plan “yo tengo ésto y te lo alquilo”, primero con el alucinante caso de AirBnB que va camino de convertirse en una alternativa real y muy chula a los hoteles, que se está consolidando abriendo bases por toda Europa. Todo muy punk. Pero muy bien hecho y naïve también. Desde el alquiler de coches de MovoMovo o la venta de ropa de niño de segunda mano pasando por el caso de AirBnB y sus clones. Todo bonito, no siempre tan barato como pueda parecer en un primer momento, pero sí con mucha más variedad, son otras opciones en el mercado. Como los Taxis P2P de Lyft, un tipo con un coche y un teléfono móvil va recogiendo viajeros en un modelo de RideSharing bastante chulo (si se puede hacer entre ciudades con el CarPooling, ¿por qué no entre dos puntos de una misma ciudad?), conceptos que ponen a prueba la legislación y su sentido, o si son modelos que pueden convivir. Porque la ley por un lado quiere protegernos de chapuceros y ofrecernos unas mínimas garantías de seguridad, higiene, etc, pero también de disponibilidad; si los taxistas no pudieran hacer frente a la competencia de particulares, quizá en el momento que tú necesitas y en el sitio que te viene bien, igual no tienes un taxi disponible. Por eso es un servicio público. Pero si son modelos que pueden convivir, puede ser genial tener alternativas. Ahí es donde entra en juego la posición de ‘atacante’ y ‘defensor’, de lobbies y grupos de presión, armados de la legislación.

La tecnología está poniendo muchas cosas patas arriba. Bueno, la facilidad de comunicación que ahora ofrece la tecnología es lo que lo está haciendo.

La ley hipotecaria es asimétrica, injusta, y exclusivamente favorable para los bancos, los rescatados bancos. Cuando jueces y policías hacen ya declaraciones abiertamente públicas expresando claramente que las ejecuciones son abusivas en una gran mayoría de casos, la situación de los políticos se va haciendo insostenible. Porque los policías y los jueces también van puteados pagando sus hipotecas, porque tienen amigos y familiares con dificultades… Porque también son ciudadanos.
Los políticos tienen siempre guante de seda con la banca, ellos les financian y les perdonan los préstamos (digo yo que eso es financiación ilegal) y los políticos no molestan.
Pero la revuelta en la calle va creciendo.

Es impresionante, y muy de agradecer, la cruzada emprendida por El Pais para dar voz a la calle, sumando motivos técnicos y contexto, que abrumadoramente ve  injusta la ley hipotecaria española (que data de 1909 como indicaba el informe publicado por la comisión creada por el Consejo del Poder Judicial recientemente).

Preguntado por El Intermedio, el Ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón, dijo que por dura que fuese para el ciudadano (“comprendo el drama”) no se podía cambiar la ley, porque los bancos dejarían de dar crédito. Este argumento es común entre políticos. Y radicalmente falso:

- El negocio de los bancos es dar crédito. Durante estos últimos 30 años ha sido un negocio espectacular, fundamentalmente lo han sido las hipotecas.

- actualmente los bancos pueden tener un comportamiento tan irresponsable como quieran, pueden dar créditos a lo loco, para hacer negocio, sin preocuparse excesivamente del riesgo, ya que si quiebran son rescatados y no hay ningún tipo de responsabilidad penal o económica para sussi quien quiebra es el ciudadano se quedan la vivienda a un precio muy bajo (a un 50% del valor de tasación) y el ciudadano queda como deudor del resto de la deuda de por vida. Al igual que sus herederos (Salvo que renuncien a la herencia). a la que se suman costes judiciales e intereses de demora del 25%.

- no les gusta embargar, porque son trámites, gestiones, tener que ocuparse de vender la vivienda… Pero eso no significa que sea malo para ellos: sigue siendo rentable, SA mayor plazo del esperado, pero ganan.

- Si no ganan, y es un problema, el estado les rescata o les sirve un “banco malo” que se trague los activos que no tienen fácil colocación.

CONCLUSION

Si los bancos tuvieran realmente el riesgo de impago, es decir, si existiera la dación en pago, los bancos no concederían créditos de forma irresponsable. Otra cosa es que hagan como en EEUU y le vendan ese riesgo a otro, pero si el que concede el dinero, realiza el análisis de riesgo, y se queda con el riesgo de la operación, el sistema funciona. Cierto que no se habrían dado tantos préstamos, tampoco habríamos tenido burbuJa inmobiliaria.

Así pues o Gallardón no entiende nada (cosa francamente probable) o prefiere no enterarse, a fin de cuentas pocos políticos tocan poder si son percibidos como contrarios a los intereses de los bancos. Y los intereses de los bancos no son necesariamente los del país, pero generalmente coinciden con los de los políticos.

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