Cerrar Megaupload tiene sentido, está bien es normal
Hay que reconocer que las leyes españolas, que protegen el concepto de copia privada (sin ánimo de lucro, es decir, tener una copia de tus cosas) o que se pueda dejar tus cosas a otra persona (faltaría más) están pensadas para otra época. Una época en la que para prestar una cosa renunciabas a su disfrute (no puedes leer tu libro si se o has prestado a otro porque “físicamente” no lo tienes), o en la que las copias se hacían una a una, lentamente.
Y por en medio está el tema de cánon por copia privada. Eso del cánon es un atraco de la SGAE y ne da igual que en Francia tb lo hagan (también cocinan con mantequilla y no veo que corramos a imitarles). Es un robo al ciudadano que le hace pagar un ‘impuesto revolucionario’ un Pizzo (la ‘proteccion’ que cobra la mafia italiana a los comerciantes) a cambio de la ‘paz’ de los autores frente al gobierno de turno. Hoy se ha demostrado que los autores son débiles frente a los ciudadanos, que el peso e influencia de ellos, ha cambiado. De ser los principales ‘vectores’ en la difusión de ideas, de influencia pública han pasado a un segundo plano porque internet ha permitido que miles de ciudadanos tengan capacidad de difundir ideas y de influir en otros ciudadanos, y es una fuerza mucho mayor, aunque mucho mas fragmentada. Pero mucho mayor. Así que ese impuesto revolucionario un día desapareció por arte de Soraya de Santamaría, que todo hay que decirlo, me tiene encantado con su sentido del momento que vivimos y de la responsabilidad que tiene sobre sus hombros.
Al tema. Las leyes que protegen el uso privado de las obras artísticas, admitámoslo, son de otra época. Hoy no sirven porque se puede prestar un archivo y puedo seguir disfrutándolo a la vez, y puedes hacer miles de copias de un archivo y compartir con decenas de usuarios en un segundo. Y eso es una perversión de la idea de la ley.
Pero defiendo esa ley porque al menos permite corregir una deficiencia del mercado de los derechos de autor que comentaba en mi último post, que es la realidad de que se trata de un oligopolio que pacta precios y condiciones con que venden sus productos, sin competir realmente, creando varias ineficiencias: los DRM (compro tu archivo pero sólo lo puedo escuchar donde ellos me dejan), los precios elevados (0,99€ por canción es un atraco), o directamente no te dejo consumir mis productos en formato digital (libros, películas) y mil limitaciones más diseñadas contra el consumidor.
Defender la copia privada y la compartición de archivos es una forma de saltar la maza con que productores distribuidores y editoriales quieren imponer su forma de consumir cultura, acostumbrados a imponer formatos de música, video, cd, DVD etc. El formato de archivo digital no lo controlan porque surgió por parte de los usuarios (mp3) y quieren crear otros de calidad y posibiliadades inferiores. Y como la gente, como es natural, no los quiere se los quieren hacer tragar.
Hasta aquí el desequilibrio del mercado vía falta de competencia y oligopolios.
Ahora, me dices de Megaupload y efectivamente me parece mal. Una cosa son particulares intercambiando sus archivos y otra una empresa especializada en su difusión. Me dices Bittorrent y tiene sentido. Me dices Megaupload y me parece una tergiversación. Sería genial Si detrás del cierre de Megaupload viniera un precio de los productos digitales que refleje el ahorro de costes que obtienen las distribuidoras y pusieran las canciones a 0,2€. Como me lo parece Spotify. O Netflix. Y a la vez Debe seguir existiendo la forma de compartir conocimiento, por ejemplo software profesional para uso doméstico sin tener que pagar su precio (elevadísimo, y hablo de Photoshop etc) o cosas difíciles de encontrar de otra forma.
Pero no pasará. Independientemente de eso, veo al gordo de Megaupload y el tinglado que tenía montado y realmente es difícil salir en defensa de ese hombre y de lo que hacía. No creo que Megaupload sea algo bueno. Sí creo que lo fue Napster, era otra cosa: abría la música de mi ordenador a otras personas. Megaupload es la réplica de un archivo descargándose por cualquiera, como el asalto de una tienda. Como una barra libre que no muestra ningún respeto hacia los autores o incluso hacia sus explotadores (los distribuidores) y eso tampoco está bien.
Las distribuidoras y productoras saben que la rentabilidad de sus negocios vía oligopolio es mucho mayor que vía competencia. Eso lo saben ellos y el tendero que tiene una marca en exclusiva en su pueblo. Pero su insistencia en no facilitar el consumo a los particulares, cuando el consumidor ya lo ha probado, le gusta y lo quiere hace que la competencia sea realizada por los propios ciudadanos vía compartir archivos, y ahí sí que no ganan nada las distribuidoras.
Es decir, la filosofía detrás del P2P está más cerca de lo que es el compartir objetos que la descarga desde un repositorio central como hacía Megaupload, que se parece más al asalto de un almacén.
Las espadas siguen en alto. Pero Megaupload no significaba nada bueno, aunque nos viniera bien. No tenía respeto por nadie, ni por sus usuarios. Así que tampoco perdemos gran cosa.
Posted by ferran on 21 Jan 2012 at 01:29 pm | Tagged as: Marcas Estrategias
