Las crisis son también oportunidad de cambio. El problema es que es un cambio a través del dolor, y en ocasiones, de un dolor muy intenso. Pero como sociedad, creo que gracias a la crisis conseguiremos dos grandes logros:

  1. Reducción de la Corrupción: no por la mejora de nuestro sistema judicial y policial, por desgracia. Sino porque con los ayuntamientos pelados, el sector inmobiliario y sus recalificaciones de terrenos acabadas para décadas, realmente no hay grandes contratas públicas ‘tentadoras’ ni tampoco funcionarios o concejales/alcaldes de provincias tomando decisiones de millones de euros. Se acabaron las mordidas, la ineficiencia. No se trata de que nuestros concejales aspiren a la santidad, pero sí que esto no sea el **** de la Bernarda. Aunque sea forzados, les va a tocar ser honestos, o al menos infinitamente más de lo que lo han sido últimamente.
  2. España se abre por fin al exterior, crecimiento de las exportaciones: un sector inmobiliario mastodóntico ha absorbido mucho del capital que debería haber ido a parar a mejoras productivas en nuestro tejido de fábricas y empresas. Sin embargo la forma más fácil de ganar millones de euros era participando del festín inmobiliario. Ahora, hoy, las empresaa miran al exterior como nunca. Con un mercado nacional más que deprimido, y con perspectivas de quedarse así durante 10 años, exportar es obligatorio. El resultado es que ahora ya hay incentivos para que nuestras empresas se pongan a competir con otros empresarios de otros países en el exterior. Para ganar concursos, licitaciones, contratos de ventas, y espacios comerciales en otros países. En un proceso lento, penoso, con escasos recursos pero con el mejor incentivo que existe: porque no hay más tu tía, nuestras empresas salen al exterior a recibir palos primero, pero seguro que a ganar mercados después.

Dentro de 10 años, o dentro de 15, España habrá superado esta crisis. Creo que contaremos con un mejor equilibrio de la balanza comercial, realizado a las bravas (sin dinero para importar, aumento de las exportaciones para sobrevivir y crecer) pero realizado. Por fin. Y con una clase política más centrada en la austeridad, a la fuerza obligan. Y puede que, perdonadme el optimismo, con mejores valores.

Creo que el inminente acceso al gobierno de Mariano Rajoy puede ser una gran noticia para el país. Al margen de los colores de cada uno. Ver estos días como parece que ha cogido la responsabilidad de gobernar en prácticamente todas las Comunidades con sosiego y con decisión. Los intentos de apartar a Cascos de la política, a costa de tener una posición débil en Asturias, son un buen ejemplo. El poder cohesiona un partido y un líder como nada en este mundo. Todo depende también de qué personas le acompañen. Más que inspirado, ojalá esté sembrado. Se necesita. Pero por de pronto que introduzca la idea de ‘tendremos el estado de bienestar que podamos permitirnos’ de entrada, es un ejercicio de responsabilidad y de trasladar la idea correcta a la ciudadanía. Sí, sé que Stiglitz dice que hay que hacer gasto público a muerte, claro. Pero el malgasto público, el gasto por el gasto, los planes E y esas ineficiencias que cuestan miles de millones no sirven si de fondo no se ha estructurado medianamente bien el estado. Gastar por gastar sólo es una huida hacia delante que no conduce más que al abismo de Grecia. Reestructurar, pensar las cosas, y entonces gastar es la manera. Lo de Grecia es tirar el dinero porque las reformas de recorte de gasto, necesarias en pensiones y funcionarios y edades de jubilación desquiciadas (repito, en Grecia), no van acompañadas de reformas profundas que mejoren la economía. Dichas reformas tampoco son enteramente responsabilidad del gobierno, sino de la iniciativa individual de sus ciudadanos. Los gobiernos sólo pueden reducir burocracias, aligerar pesos fiscales o trabas de otro tipo. Que no es poco. Pero es la iniciativa individual y colectiva la que produce el cambio económico de un país. Además de un sector público potente y solvente, que también sea ejemplar económica y socialmente.

Parece que muy muy lejos, en el horizonte, se puede ver una mejora. Sí, el turismo y el sector constructor participarán de ese futuro. Pero se han creado incentivos para que por fin la economía española vea una salida natural en el exterior. Y eso no es un logro menor, es ultrafundamental porque va aumentar la competitividad y ayudar a equilibrar la balanza comercial. Sólo hace falta que el consumo interno ayude aportando recursos para financiar las expediciones al exterior y las mejoras productivas necesarias… y quién sabe. Igual gracias a esta crisis en 10 años estamos de verdad mejorando como economía, pero de verdad sin espejismos por burbujas financieras, sino porque realmente lo valemos como país, como colectivo.

Esta crisis puede ser buena. Con un buen presidente, claro y decidido, con talento y con sentido de la responsabilidad que depositan los ciudadanos en él.

Puede ser. Y yo, creo que lo será.

Hemos visto lo bien que se vive con dinero, ahora vivimos lo desagradable que es perderlo. Eso crea incentivos para recuperarlo. En el momento en que la sociedad comprenda que esto no se arregla ‘solo’ o que no ‘nos lo van a venir a arreglar’ y que parte de la solución está en nosotros mismos. La parte más importante.

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