En 1492 nos tocó la lotería. ¿Qué hicimos?

Guerras. Malgasto. Nuestra sociedad, nuestro país ganó de golpe un importantísimo premio, pero por inmenso que fuese cayó en una sociedad pobre, poco sofisticada y contribuyo a obtener riquezas sin esfuerzo, sin innovación, sin emprendimiento comercial con el resto de vecinos europeos.

300 años de riqueza sólo produjo una ventaja competitiva: líderazgo en religión católica. Traducida en órdenes religiosas: Franciscanos, Jesuitas y posteriormente Opus Dei entre otros.

Lamentablemente son poco prácticas para el conjunto de la sociedad porque son organismos de poder autónomos, que acumulan riqueza sin emplearla de forma productiva, y que viven de forma paralela a la sociedad preocupados de mantener su parcela de poder e influencia.

Otros países alcanzaron su esplendor basándose en el poderío militar, pero ganado de nuevo a partir de una posición económica que lo hacía posible. Y las riquezas, aunque malgastadas con frecuencia igualmente que en España, encontraban también buen gasto en una base de artesanos y comerciantes que medraban de la mano de nobles y terratenientes. Con las décadas fueron el germen de florecientes industrias, universidades y burguesía.

Nosotros nos especializamos en curas que formaban un poder paralelo considerándose no sólo al margen del país y sus instituciones (incluso leyes), sino incluso por encima.

Al ser un poder al margen de España ni tan siquiera ha servido para que España tenga una influencia en otros países a través de ellos. Ni tan siquiera.

Una industria baldía, consumidora de recursos, generadora de desincentivos para el resto de la sociedad, sólo preocupada de sostener y aumentar su influencia aunque sea a costa de reprimir ocultar y negar la innovación, la iniciativa, el librepensamiento, los valores éticos y morales que cuestiona su posición.

Posted by ferran on 10 May 2011 at 02:41 am | Tagged as: Marcas Estrategias

4 comentarios en “En 1492 nos tocó la lotería. ¿Qué hicimos?”

  1. el 18 May 2011 a las 18:14 Andrés Peral

    Hmmm… claro… Es verdad… Fueron los jesuitas, los mismos que defendieron a los indios y obligaron a la Corona española a reconocerlos como personas (antes que ningún país occidental dedicado a alimentar a sus mercaderes de esclavos), los que seguro que saquearon las minas de plata de Potosí y el oro de Perú y se lo llevaron a las iglesias de los pueblos a esconderlo y a sentarse encima como las gallinas… Seguro que fueron los mismos curas los que se lanzaron a conquistar media Europa en nombre del catolicismo, los que conforme venían de combatir se pasaban por Roma para dejar el oro y de paso comprarse algún palacete.

    Por supuesto, estoy ironizando. Hace poco que sigo este blog y me ha sorprendido ver un análisis tan basto y sesgado. Bueno, no es un análisis, es una opinión pura y dura. Como opinión la respeto, pero es incompatible con la Historia, y más en concreto, con la lógica.

    Las riquezas de las conquistas del siglo XVI eran propiedad de los monarcas. Para empezar. Los monarcas favorecieron al sector eclesiástico… ¿para qué, por un equivocado fervor religioso? No, por política: les ayudaban a mantener el orden interno y apoyos externos en las relaciones con las potencias europeas. Es decir, invirtieron dinero en influencias para al final obtener más dinero. Sólo que les salió bastante mal la inversión. Porque ganaron en influencia ideológico-religiosa a nivel internacional, pero una serie de guerras pésimamente llevadas terminaron con las plusvalías de América. Fue la guerra, y la pésima gestión del Estado español de la época, lo que arruinó a nuestro país a largo plazo. No los curas. La Iglesia tenía un exceso de tierras baldías e improductivas, así como otros bienes inmuebles etcétera, que desde la Reconquista hasta el siglo XVIII fueron creciendo, pero no iban por ahí poniéndole un trabuco en la boca ni a los reyes ni a los nobles ni a los comerciantes y artesanos para que les soltaran la guita y el peluco. Sí, podían presionar y dar mucho por saco, pero ninguna de sus prebendas valía nada si no la refrendaba el Rey. Y nuestros Reyes podían ser cualquier cosa, menos verdaderos católicos, porque como todos los reyes, iban a lo suyo y punto.

    Muchísima gente se enriqueció durante la conquista de América, y sólo un porcentaje insignificante de ellos eran eclesiásticos. La Iglesia española se llevó una tajada de lo que traían los galeones, pero es enormemente ingenuo, o tendencioso, ignorar que a la Iglesia también le tocó pagar al Estado en numerosas ocasiones unos impuestos leoninos y recaudaciones extraordinarias para pagar a los ejércitos españoles que combatían guerras estúpidas en tierras extranjeras. Cualquier historiador sabe la cantidad de peleas, algunas muy serias y con amenazas de excomunión, que hubo entre la Iglesia y el Rey en esos siglos, porque cada vez que se montaba una zapatiesta militar venía el Rey a saquear la banca eclesiástica.

    Que la Iglesia institucional y parte de sus “curas” tuvieron repugnantes actuaciones durante siglos no es nada nuevo bajo el sol, sucedió y sigue sucediendo. Pero echar una culpa general a la Iglesia de la decadencia de España tras la conquista americana es, bueno, es ignorar la Historia. La Iglesia pintó poco en esos tiempos, y cada vez menos conforme pasaban los años. Sí, tenían grandes riquezas, pero no tantas; también ahora se habla de las riquezas de la Iglesia, y sin embargo cualquier presupuesto anual del ejército de un país occidental cualquiera es suficiente para acabar con el hambre en el mundo (o que un país dejara de ser corrupto por un año, también valdría). Era el Rey y la Corte quien gastaba a manos llenas para mantener un poder mal estructurado y peor gestionado. Era un dinero que se perdía en las manos de nobles y validos cuando no se usaba en la guerra. Dentro de lo que cabe, la Iglesia fue de las pocas instituciones que “conservó” algo de esas riquezas en medio del ambiente general de derroche. Y luego llegó la Desamortización de Mendizábal.

    Con todos los respetos, eso es Historia. Ah, y lo de “posteriormente Opus Dei” ya lo dice todo respecto del sesgo de la opinión del post :D Si lo que quería era echar la culpa a la Iglesia de algo para, no sé, favorecer una postura de tipo progresista (sic), pues ya puestos, haberle echado la culpa de la invasión musulmana en el 700, o de la de los godos tres siglos antes. O de la guerra de Irak que seguro que había católicos en el PP y por lo tanto la culpa también es de la Iglesia. ¿No?

    Sé que mi respuesta a su post parece muy crítica, pero es que el post no es bueno. Y yo soy católico, de los que saben toda la mierda que hay dentro de la Iglesia y la que ha habido en el pasado. Pero a cada cual lo suyo. Las responsabilidades que no son nuestras, no lo son y no las vamos a asumir porque los demás se las inventen o se crean que somos los malos de las películas. O porque intenten crear corrientes de opinión para favorecer opciones ideológicas que necesitan tener un enemigo fácil contra el que despotricar para parecer “mejores”. Saludos.

  2. el 19 May 2011 a las 03:48 ferran

    Hola Andrés, gracias por seguir el blog y por el comentario que aporta buenos argumentos. No quería echar la culpa de la decadencia de siglos a la iglesia católica, aunque algo tendría q ver al menos por su papel de factotum. Sí quería pararme a pensar en las industrias que florecieron en España en la época y que, como en Italia, Francia o Inglaterra, aún son muy importantes y herederas de aquellas.

    En el caso de España no son la moda, ni el diseño, ni el lujo pero tampoco lo son los servicios financieros, ni las exportaciones.

    Sin embargo es de destacar el enorme número de seguidores y la enorme fuerza de las órdenes religiosas que surgieron en España en aquel entonces. La religión hoy está en declive pero durante siglos ha sido un caudal de fuerza e influencia social sin rival en todo el mundo. Y España, al ser el origen y principal sede de muchas de ellas podría haber obtenido ventajas de esa posición. Y sin embargo no fue así, debido al carácter independiente de estas organizaciones.

    No quería entrar a juzgar lo bueno o malo de las órdenes religiosas, sino cómo España desarrolló unas ventajas competitivas en una industria a la que ha sido imposible sacarle partido. Otros países se especializaron en otras que fueron mucho más útiles.

    La referencia al Opus Dei es simplemente para remarcar que las órdenes religiosas en España siguen siendo una gran industria con capacidad de exportar y generar auténticas multinacionales.

    Es un análisis económico en cuanto lo obtenido, no en cuanto lo “invertido” quizá fue poco comparativamente, pero la pena es que siendo una industria en la que España sea líder no hemos obtenido,como sociedad, un retorno a la altura. Sí por ejemplo podría argumentarse que en educación sí han aportado, y mucho, al ser los responsables de la educación de las élites, peo comparando con otros países parece mejor el empuje directo de la burguesía a la hora de contar con centros educativos y universidades de nivel y reconocimiento.sobre todo porque, sin industria y sin valores de emprendimiento o exportación, poco se puede aportar desde la universidad o los colegios.

    Quería pensar en la iglesia como producto, que diría Risto. Sin más. Entiendo que a una persona creyente le parezca una falta de respeto, pero no trataba nada más que diseccionar el fenómeno.

  3. el 20 May 2011 a las 13:50 Andrés Peral

    Ok :) Siento si he malinterpretado el sentido del post. Me parece curioso analizar el papel de la Iglesia en la historia de nuestro país como una “industria” más, pero tiene cierto sentido aunque no comparto la necesidad de ese enfoque. Algo similar se podría decir de la “inversión” en el protestantismo de Lutero realizada por los príncipes alemanes y luego por las realezas de todo el norte de Europa, que les costó mucho dinero y que buscaban, again and again, influencia social y política, en este caso “frente” al poder de Roma y de las potencias “católicas” del sur y del centro. Pero en su caso, esa inversión fue rentable, más que nada porque la condición de heréticos les obligó a abrir sus puertas a las gentes de otras religiones, permitiendo un intercambio de ideas, culturas y proyectos económicos que eso sí les dio ventaja a largo plazo: comerciantes judíos en los Países Bajos creando las primeras compañías internacionales de especias, inmigrantes eslavos y rusos en el Báltico…

    La religión es sin duda un factor social con influencia económica, y puede ser un catalizador o un retardador del ímpetu económico de un país. En mi opinión, y es sólo una opinión difícilmente comprobable, la Iglesia en España ha tenido épocas distintas, unas veces acelerando el progreso económico, otras deteniéndolo. Yo diría que en la Alta Edad Media lo aceleraba, así como en el Renacimiento, pero que luego pasó dos o tres siglos dificultándolo o simplemente estorbando. Y a partir del siglo XIX pues ya casi dejó de tener influencia real, salvo quizás en el entorno agrícola, puesto que sus propiedades disminuyeron drásticamente.

    En mi opinión, las diferencias económicas e industriales entre los países del norte y oeste de Europa, y España, que han llevado a los primeros a tener un mayor éxito económico a largo plazo, son debidas en su mayor parte a la cultura. Pero no estoy seguro. Hoy día es evidente que en el norte hay menos “cultura del ocio” y más “cultura del negocio”, y eso supone una ventaja inicial curiosa e innegable. Pero en el pasado esta afirmación sería aventurada. España era mucho más dinámica económicamente en el siglo XV antes del descubrimiento de América (aunque fuéramos unos muertos de hambre), debido al contacto continuo con los “enemigos” musulmanes y el norte de Africa. Pero Alemania en esa época tenía su liga Hanseática, nacida de la necesidad. Las ciudades italianas se dedicaban al comercio a gran escala desde hacía siglos. Inglaterra estaba muy fuera de juego, pero llegamos los españoles con ganas de invasión invencible y la “obligamos” a construir y reforzar una enorme flota marítima que le dio en poco tiempo el dominio de las rutas comerciales oceánicas. El fin de la Edad Media obligó a casi todos los países a reaccionar o perecer, tanto militarmente como en sus estructuras económicas. Quizás, pienso, el problema de España fue precisamente el de descubrir América: no hacía falta innovar, bastaba con ir allí y recoger los inmensos recursos. Dinero fácil, sin esfuerzo, que no obligaba a nadie a pensar. Que la industria más potente de la época fueran las Compañías de Indias me parece lamentable, pues eran poco más que unos transportistas. ¿Acaso el otro país descubridor por excelencia, Portugal, no sufrió a su vez una decadencia prolongada paralela a la española, explotando sus colonias de Brasil y sus rutas de Africa y Asia? España fue un país dedicado al sector primario (extracción agrícola, ganadera y minera) durante siglos. Eso destruye y paraliza cualquier tejido económico innovador, si le añades un Estado dedicado a las guerras sin fin. En ese panorama, la industria eclesiástica fue un asunto, creo, sin apenas importancia real, sólo una anécdota en los juegos de poder.

  4. el 20 May 2011 a las 19:23 Ferran

    Súper interesante, Andrés. Qué crack, muy muy buen comentario, no sabía muchas cosas que comentas, muchas gracias por tomarte el tiempo y el esfuerzo de pedazo de comentario :) ))
    Un abrazo!

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