March 2011
Monthly Archive
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Posted by ferran on 29 Mar 2011 | Tagged as: Marcas Estrategias
Qué es Groupon (y sus clones):
Cómo funciona el modelo económico de Groupon (y sus clones):
Qué promete Groupon a los comerciantes y por qué es revolucionario:
Clones:
Qué opina Google de todo ésto:
Futuro:
Mi conclusión es que tras un periodo de explosión (relativa) del fenómeno, al final quedará en un modelo más de negocio pero de importancia relativa. Ahora, por el camino, Groupon y sus amigos van a ganar cantidades astronómicas. Después, ya veremos qué pasa, pero no apunta muy bien. Groupon necesita comercios de prestigio con ofertas de derribo porque eso es bueno para Groupon. Atrae más gente porque la sensación de ganga es muy superior. Pero destroza la imagen de los comercios al medio y largo plazo. Destroza su posicionamiento de marketing.
Pero hasta que a los comerciantes les acabe afectando y lo terminen comprendiendo… van a pasar años.
Este deterioro del ‘fondo de comercio’, esa destrucción de valor a cambio de unas ventas fugaces espectaculares, no es un efecto a corto plazo. Es a medio y largo. Pero se produce. Una cosa es ofrecer descuentos en temporada del 20%, del 30%, en comercios de textil (=la calidad no cambia con la rebaja). En un contexto de crisis económica es comprensible, y al hacerlo todos, aunque se deteriora su imagen, es manejable. Descuentos del 50%, 60%, 70%, a mitad de temporada, para ‘cualquiera que se apunte’, traslada unas ventas iniciales espectaculares, pero destrozando tus perspectivas comerciales futuras.
Es una dinámica clásica del posicionamiento de marcas. Una ganga hoy tiene un éxito espectacular. Claro. ¿Por qué no se hace? Porque después vienen los problemas. No hay quien lo remonte. Para que funcione se tiene que ser Low Cost, tener una estructura de costes low cost. Y a Groupon no le interesa tanto promocionar ese tipo de comercios. Porque tiene menos que ganar y reduce su atractivo como plataforma.
Lectura recomendada, y excelente artículo (como siempre) de Antonio Ortiz.
PD: Algo ya vemos parecido en los modelos de Outlet, como apunta Antonio en su post. ¿Realmente podemos esperar que Levi’s destroce su marca por quitarse de encima unos stocks, afectando de forma evidente a las ventas en su canal tradicional de tiendas? Y como esa firma, otras tantas? Evidentemente no. El modelo de Outlet virtual tiene en su naturaleza crecer, pero llegado un punto, machaca a las firmas que les confían sus stocks, porque afecta y erosiona los puntos de venta tradicionales. El canal tradicional ya lo nota, no se han dado cuenta antes quizá porque la crisis ha enmascarado el problema, pero creo que comienzan a entender que el modelo Outlet virtual no es ninguna broma. No es como una tiendecita de restos ubicada en las afueras. Empieza a ser un problema para el canal tradicional.
Ese es el límite. Y los Outlet no tienen incentivos para respetarlo. Son dos fuerzas que están llegando en direcciones opuestas y enfrentadas: Los outlet quieren vender más y más, y las marcas machacan a su canal habitual, que acabará sustituyéndolas por otras. El resultado es malo para las marcas, que creo que no han llegado a entender que su problema no son los Stocks, sino las ventas habituales. Por resolver lo que no era importante, han acabado afectando a lo verdaderamente fundamental. Y ya la apoteosis es cuando no sólo venden Stock, sino ropa fabricada ex-profeso para el Outlet. De locos. De repente son marcas caras y baratas. ¿La magia existe? No. Pero eso eso, como diría Conan, es otra historia.
Posted by ferran on 05 Mar 2011 | Tagged as: Marcas Estrategias

Es curioso que la única estrategia para dar salida a los productos que tienen una fecha de caducidad más cercana, sea ‘engañar’ al consumidor: esconderle los productos que son más frescos en el fondo de las estanterías, y dejar en el frontal los que tienen las caducidad más inminente.
El objetivo es que el consumidor, por comodidad, despiste o desconocimiento, coja los productos menos frescos primero, y que piense que todos tienen la misma caducidad o similar. Al no mezclar las diferentes caducidades en el frontal, no puede compararse ni saber cuál es más fresco. Por ejemplo, ayer en el mismo lineal tenía pan Bimbo que caduca el día 13 de marzo, detrás estaba una fila de paquetes que caducaban entre el 13 y el 15, y el final, pegado a la pared de la estantería, los que caducaban el día 20 de marzo. Una semana de diferencia. Y todos al mismo precio.
El resultado son dos: el cliente tiende a desconfiar de las ‘intenciones’ del supermercado. Si presenta los productos para inducir a engaño al consumidor, el consumidor no va a confiar en el supermercado. Y por otro lado, el supermercado, al esconder en el fondo los productos más frescos, cuando éstos lleguen al frontal tendrán igualmente la caducidad inminente. Es decir, el supermercado acaba vendiendo todos los paquetes de Bimbo con una caducidad promedio de unos 10 días, independientemente de cuando llegaron al establecimiento.
Esto sucede en esablecimientos con una rotación de producto media, en los Mercadonas que tienen una rotación de producto espectacular, realmente no da tiempo a andar con estos juegos casi nunca. Pero podemos verlo con productos como bandejas de carne, o similares.
¿No hay una estrategia mejor? Creo que puede hacerse de forma positiva para el supermercado y para el consumidor. El supermercado tiene que hacer más atractivos los productos con una caducidad más cercana. Y tiene que ser transparente y ‘noble’ con el consumidor, para ganarse su confianza y fidelidad.
En casos extremos, cuando la caducidad ya es dentro de un día o dos, y queda demasiada cantidad de producto, se saca de saldo. Si quedan pocos productos, se devuelve al fabricante o se tira asumiendo una pérdida.
Pero hay otra estrategia distinta del descuento:
Ofrecer los productos más frescos con un precio Premium. Con un extra.
Quien quiera el producto con mayor caducidad, probablemente sea también porque come menso cantidad y necesita más tiempo para poder consumirlo y no tirarlo. Es muy probable que prefiera pagar un poco más a cambio de tener menor pérdida de producto si le caduca en casa. O quizá quiera la máxima calidad, e igualmente esté dispuesto a pagar un poco más porque será menos sensible al precio.
Y sin embargo, el que consume mucho, realmente una fecha de caducidad promedio le resulta indiferente: lo consume antes de que llegue la fecha de caducidad con holgura. Ese consumidor está dispuesto a pagar su precio normal.
Y por último, los consumidores que buscan el precio mínimo, o son consumidores esporádicos del producto y no tienen expectativa de consumirlo en su totalidad, encontrarán atractivo un producto con una caducidad inminente en uno dos o tres días, lo que implica casi siempre una calidad ligeramente inferior (se aprecia menor frescura), si viene acompañado de un precio ‘Liquidación’.
Lo importante es la transparencia. En lugar de esconder los productos más frescos, para que al final se consuman todos con una frescura media, deberían estar al lado. Así el consumidor podría elegir de forma transparente, y decidir pagar un poco más o el precio standard. Además la comparación de precio haría que el producto de caducidad promedio, al estar al lado de otro idéntico pero más caro (solo cambia la fecha de caducidad y frescura) es más atractivo. Y se venderá más.
Y en definitiva, es más limpio para el consumidor.
Posted by ferran on 02 Mar 2011 | Tagged as: Marcas Estrategias
John Galliano.

La imagen del diseñador, solo, bebido, autodestruyéndose. Qué doloroso contraste con la soberbia belleza que ha creado.
Un ángel caído. Un jueguete roto. Otro creador tirado en la cuneta. Olvidado. Y la vida sigue, inevitablemente.