El sector turístico es el único que funciona razonablemente bien en nuestra economía. El mérito es de nuestra ubicación geográfica, que permite ofrecer a los europeos del norte un clima excelente a un salto de avión. Naturalmente que las instituciones políticas rápidamente quieren ponerse la medalla de dicho mérito, pero bueno, dudo que hayan tenido algo que ver en los días de sol que disfrutamos al año. Y los empresarios, antes de que saquen pecho, deberíamos recordarles que Francia o EEUU nos ganan en ingresos por visitante y número de visitantes, que más que Low Cost fundamentalmente ofrecemos un turismo cutre, de ganadería intensiva. Pero esa es otra historia.

Quería analizar, como siempre desde la barrera, el conflicto de los controladores aéreos con el ministro Pepe Blanco. Ay, mi Pepe!. Ay, “el Guapo“!.

No sé exactamente cómo empezó. Pero no es difícil imaginarlo. En marzo la UE obligó a el presidente Zapatero a encarar la crisis. Más concretamente, que o la encaraba o se quedaba fuera del amparo de la UE respecto la emisión de la vital deuda pública que empezaba a no encontrar fácil comprador en las mesas de renta fija internacionales. Y ahí tienes a un ZP descompuesto, haciéndose el harakiri político en pleno congreso de los diputados con unas tijeras en la mano: tijeretazo a cheque bebé, adiós devolución de 400 € en la renta, adiós a jubilarnos a los 65, hola reforma laboral, hola congelación de las pensiones, un -5% para nuestros ultraproductivos funcionarios y la estrella invitada, un recorte en Fomento  brutal. Entre otros detallitos que seguro que la industria farmacéutica recuerda muy bien, o los responsables de finanzas de cada ayuntamiento.

De repente en una mesa estaban los controladores y los representantes de Fomento. No sé si unos querían más o directamente los otros les contaron que tendrían menos. Pero sí podemos saber lo que se dijeron: Como me toques lo mío te hago una huelga y colapso los aeropuertos. Los otros respondieron que como se les pasara por la cabeza hacerlo, sacarían unas tijeras más grandes aún, y les recortarían mucho mucho más. La archiconocida estrategia llamada “Si no quieres caldo, toma dos tazas my darling”

Así quedó la cosa. Hasta el verano. Pollo.

Escribo de memoria y estoy vago para buscar los hechos concretos por google. Pero más o menos el Ministerio se enteró de la intención de hacer huelga, y preparó un plan de choque, recortes a mansalva. Se produjo la huelga y se ejecutaron los recortes a los controladores. Un 40% menos de ingresos entre recorte directo en nómina e indirecto entre horas extra contabilizadas de más y horas no trabajadas que sí cobraban. Parece que la cosa quedó así, cada uno apretando los testículos del otro, pero parecía que el Ministerio había conseguido apretar un poco más, y el verano pasó.

Seguramente después de aquello se reunieron con cierta frecuencia. Y el conflicto lejos de moderarse, se enconó. Los controladores tienen el poder de paralizar un país y destrozar la imagen de un Gobierno, y lo saben.

Los políticos se caracterizan por no meterse en charcos. Si algo se arregla, probablemente  sea con dinero, y ellos no lo ponen de su bolsillo, así que suelen tirar de dinero público para evitar conflictos y arreglar problemas. Un problema para un político es algo que puede dañar su imagen, su carrera o a su partido. Eso lo saben los colectivos, que les amenazan con conflictos, como es el caso de los Controladores Aéreos. Históricamente ese conflicto lo han arreglado los ministros exactamente igual, uno tras otro les han dado más dinero. Así llegamos a donde estamos ahora.

Pepiño Blanco no es distinto a los demás. Sencillamente le ha tocado el marrón de comerse el mayor recorte en el Ministerio de Fomento que uno pueda imaginarse. Y evidentemente, no está el horno para bollos. Y además de pisar callos de constructoras varias, entre otros le ha tocado pisar los de los controladores. El resultado es el follón que tenemos.

Por un lado, cualquier colectivo que trabaja en un aeropuerto sabe que puede hacer fuerza amenazando con bloquearlo. Y que eso aterroriza a los gobiernos, porque eso machaca a los ciudadanos, que también son votantes,  y les hace volver todas las miradas hacia el ministro de turno y el Presidente. Por eso desde los que limpian los pasillos (que se tomaron la molestia de bloquear el aeropuerto de Barcelona para presionar) hasta los Controladores o los Pilotos, todos saben que un aeropuerto es una mina. Sólo hay que saber apretar.

El caso es que en verano se amenazaron. Para resultar creíbles en sus amenazas, las llevaron a cabo. Unos paralizaron los aeropuertos y otros realizaron los recortes. Los controladores perdieron esa primera batalla, pero al ejecutar los recortes en un mayor grado (como castigo a su actitud) recibieron un extra de motivación para seguir en su particular combate, también conocida como estrategia “Para lo que me queda en el convento”.

Los controladores internamente estaban coordinando dejar al país entero con el culo al aire vía tacto rectal aeroportuario a las primeras de cambio. Por ejemplo, en el puente de la Constitución. Qué divertidos.

El gobierno, que gracias a dios recibió información al respecto, actuó ejecutando la siguiente medida de la lista de coacciones posibles: via decreto ley aprobó algo el día antes del puente, que fue la puntilla. Si los controladores pensaban fastidiarnos, ahora lo iban a hacer con todas las ganas.

En realidad quieren fastidiar al gobierno, pero bueno, digamos que si para eso tienen que destrozar las expectativas y los gastos de las vacaciones de medio millón de personas dejándoles tirados durante días en aeropuertos de toda España… ¿por qué no?

El gobierno decía en verano que si la cosa se ponía fea llevarían controladores militares. Pero es impracticable por dos motivos: cualquier controlador necesita familiarizarse durante unos meses con el aeropuerto en el que trabaja, porque el segundo motivo es que a nadie se le olvida que el accidente más grave en toda la historia de la aviación mundial sucedió en los 80 en Tenerife, cuando dos Jumbos chocaron en las pistas por un error de los controladores. 600 personas murieron. Así que digamos que es delicado.

Ahora mismo el Gobierno ha conseguido retorcer el brazo al poner bajo la jurisdicción militar a los Controladores. Hay muchos colectivos en España que tienen limitado el derecho a huelga, o directamente prohibido, y no pasa nada. Todos entendemos que sea por la razón que sea, los policías, médicos, bomberos, militares… no pueden decir ‘no vamos a trabajar hoy’. La sociedad en conjunto no puede ser rehén de las aspiraciones de estos colectivos tan fundamentales, sean legítimas o exageradas. Mediante la medida excepcional de la semana pasada se consiguió que el colectivo de los Controladores recibiera un trato similar. No puede ponerse en jaque a un país (o a una ciudad, da lo mismo) y apalancándose en esa fuerza potencial chantajear una y otra vez al politico de turno para que saque la chequera. Porque, y esto es lo que no entienden los controladores, esta vez no hay chequera.

El Ministerio tiene que hacer recortes, y si los Controladores se creen muy fuertes, deben pensar que los ACS FCC y compañía también lo son, y todos tragan porque toca. No entender eso, les ha llevado a ponerse farrucos, y el gobierno realmente no tiene más opción que machacar sus intenciones. No puede hacer una excepción y empleará toda la fuerza posible para doblegarles porque no tiene opción. Es decir, los controladores luchaban primero por no sufrir recortes, ahora luchan por que les quiten los castigos, pero han puesto al gobierno ante una crisis de imagen que va a resolver tratando de ser ejemplarizante con ellos, luego no sólo no les va a quitar los castigos, sino que si siguen en su actitud van a ir a más. Con la amenaza de ir al talego parece que la cosa se calmó. De momento.

El Gobierno no quiere una crisis de imagen, y tiene que vender una victoria. Si se lo ponen fácil los controladores, les irá mejor. Si no entienden que les va a tocar estar una larga temporada tragando, sólo van a ir a peor. Porque el siguiente gobierno, quién sea, tampoco va a consentir que les hagan un siete en sus expectativas electorales, y va a ser exactamente igual de duro (¿por qué lo iba a ser menos?). Así que paciencia y a esperar que todo se olvide, dentro de 4 o 5 años. Si los Controladores no aceptan esta situación, a la que ellos mismos se han llevado, lo van a pasar aún peor.

¿Hay responsabilidad del Gobierno?. Por supuesto. Podían haber evitado esta situación de diversas maneras:

  • Con paciencia. No puedes tratar de ejemplarizar con un colectivo que tiene fuerza, porque no le dejarás más opción que emplearla. El Gobierno ha provocado que los Controladores realizaran sus amenazas a fin de ser creíbles.
  • Privatización. Los políticos siempre piensan en elecciones y nunca pagan las facturas. Eso les hace muy proclives a aceptar chantajes. Pero en la empresa privada no hay elecciones de nada, y sí pagan sus facturas. Así que estos colectivos se convierten en sensatos en la industria privada.
  • The Volkswagen way: En Alemania se llevaban a los responsables de los sindicatos en vuelo privado a Brasil para ‘limar asperezas’. Es otra forma vieja como el mundo. Hay una variante muy conocida también: en lugar del caramelo, el palo. Pero funciona mejor el caramelo. Hay mucha gente que no conoce bien Brasil, o el Caribe, o  Las Vegas… y en el fondo le encantaría.
  • Hacer real y visible la amenaza de sustitución por controladores militares: probablemente la estrechez de los presupuestos no permita muchas maniobras, pero haberse tomado estos 6 meses en serio el tema de los controladores militares habría ayudado a que el gobierno pudiera tener una mejor respuesta.
  • Paciencia: pero para ello habría hecho falta un acuerdo entre PSOE y PP porque sería necesario un horizonte temporal muy largo, quizá 10 años, y una politica sostenida dirigida a reducir su poder. Lentamente. Pero sin pausa.

Probablemente el hecho de que los controladores tengan su propio sindicato tampoco ha ayudado mucho. Los grandes UGT y CCOO saben perfectamente que pueden estirar pero no romper la cuerda, porque digamos que al vivir de la teta de los presupuestos generales (mecanismo muy parecido a la Volkswagen way) sus acciones son más sensatas y responden más a otro tipo de dinámicas políticas. Pero un sindicato independiente es un kamikaze. O consigue lo que quiere (sea justo o injusto) o es capaz de inmolarse. Y después que sea lo que dios quiera. No es enteramente así, pero es mucho más difícil lidiar con algo así.

¿Cómo se resolverá ésto? Creo que los Controladores tienen que entender que el Gobierno no tiene alternativa. Llegados a este punto va a ir apor todas por imagen, por no perderla y porque puede ser una de las pocas oportunidades de apuntarse un tanto frente a la opinión pública/votantes. Y no anda sobrado de este tipo de oportunidades.

La única forma de resolverse va a ser una pérdida efectiva de los derechos (exagerados) de este colectivo. Como pasa en el conjunto de los trabajadores de este país, con un 20% de desempleo, que no hay que olvidarlo. Solo que a ellos, como penalización por su actitud, les va a tocar una pérdida mayor. Y mientras que en el resto de los trabajadores será reversible, porque en unos años volverán a revalorizarse pensiones, etc, en su caso será mucho más duradero. El próximo gobierno disfrutará las mieles del éxito cuando suba de nuevo las pensiones, etc, pero en la mente de la opinión pública permanecerá la que han armado éstos el puente de la Constitución, y no les dará nada, o casi nada. Y de fondo, para evitar problemas, poco a poco irán privatizando este servicio.

Hace una larga temporada que ya no escribía de temas político/sociales. Sé que a la gente que sigue Popmk le gusta la información de marketing… pero éste siempre ha sido un blog atípico, porque mi enfoque de marketing siempre ha partido de la necesidad de entender las dinámicas sociales, y dentro de esa filosofía, siempre me interesa reflexionar sobre los sucesos de nuestra sociedad.  Y no han pasado pocas cosas durante este último año.

Todos vivimos unos tiempos realmente interesantes. La información corre por la prensa (especialmente, y es de destacar, por El País) y sobresalto tras sobresalto descubrimos Wikileaks, Gürtel, el reciente caso del dopaje, el ya conocido fraude de Madoff, etc.

En todos estos casos coinciden varios elementos: supone descubrir una realidad que no conocíamos, muy distinta a lo que creíamos conocer. Y gracias a la prensa. Que me perdonen los miembros de la blogosfera, twitter y demás: la prensa de toda la vida. El New York Times, The Guardian, El País, Les Echos o el Wall Street Journal.

Otro elemento que coincide es que no son grandes redes de personas. Un puñado de ellos han sido capaces de pudrir nuestro sistema político, deportivo y económico (en este caso a nivel internacional).

Un médico, un entrenador y una ex-deportista han sido capaces de arruinar la imagen del deporte español. Porque, señores, yo ya no me creo nada. Ya me sorprendía de repente que España formara parte de la élite deportiva, y como todos pensaba que lo del plan ADO era como magia (“¿cómo no lo habían hecho antes?”) un secreto que no conocían los demás basado en entrenamiento y sacrificio, ayudado por las últimas técnicas. Pues no, era mentira. Estoy convencido que tras ese salto al estrellato del atletismo español hay puro y duro dopaje. ¿En todos los casos? ¿Quién sabe? Uno piensa que no, pero… en realidad uno ya no sabe en qué pensar. Tras ese éxito deportivo en base a trampas ha un cómplice quizá involuntario: nuestra clase política. Los políticos rápidamente tratan de capitalizar cada medalla, cada deportista, cada logro. Y quizá, quién sabe, se limitaban a hacer la vista gorda, a no hacer preguntas, a hacerse la foto sonriendo sin querer saber nada más.

El caso, tres tíos han destrozado, contaminado, a toda una generación de deportistas a cambio de hacernos creer que, sencillamente, entrenaban mejor y más duro que otros. Fake.

Y Gürtel. Un Bigotes, Correa, Crespo y cuatro cómplices más. Y ellos solos han conseguido pudrir todo el sistema político. Comunidad Valenciana, Madrid, Alicante con su particular cacique futbolero, Baleares… lo de Marbella, tan cutre, era algo que también pasaba en muchos más sitios y alcanzaba niveles más altos de lo que podíamos imaginar. El problema no es lo que se han llevado trapicheando, el problema es la cultura de corrupciones y corruptelas, tejemanejes varios, que han alimentado y hecho crecer en demasiados sitios. Era tan normal.

Madoff, un solo tío, que no es que se haya llevado tanto dinero como el coste del rescate de la UE a Irlanda (eurillo arriba, eurillo abajo) sino que además ha dejado con el culo al aire otra cosa en la que creíamos: la capacidad de análisis de intermediarios como el Santanderino fondo Óptimal. Uno piensa que esos niveles financieros son de una complejidad que riete tú de la física de partículas. Y finalmente lo mismo: tongo.

Como el tipo de Societé Generale, que llegó a apostar 100.000 millones de €, otra vez más o menos el rescate de la UE a Irlanda. Sí, ha sido encontrado culpable, pero realmente realmente, culpable es el sistema de escalada interno del banco, que hacía que todos hicieran la vista gorda a cambio de ganar ganar y ganar (y ascender y ascender). Probablemente cuatro tipos, colaboradores tácitos, por pura coincidencia de intereses.

De repente uno espera que estas acciones, capaces de poner en jaque la economía o el sistema político de un país del top-10 necesiten de la coordinación de todo un ejército de truhanes. Pero sin embargo la realidad es que de repente cuatro chorizos/sociópatas/trepas/tarados (elija tantos adjetivos como guste para completar la descripción) llevan al borde del abismo a una sociedad (en más de un caso), traicionan sus creencias, y les toman el pelo, destrozando lo que conocemos como ‘sistema de instituciones’.

Conocemos todos estos casos porque otras instituciones sí funcionan, sí hacen su trabajo. Policías con años de seguimientos y escuchas, jueces que apoyan su trabajo, y medios de comunicación que, al margen de su color político preferido, creen en su papel de garantes de los mejores valores de la sociedad.

Han tardado mucho en aflorar estos casos, que se han forjado a través de más  de una década de corrupciones varias. Pero al final han aflorado, y lo hemos podido leer.

Naturalmente que viene al alimón todo lo de Wikileaks, el fraude que suponían leyes como la Ley Sinde o el freno que se ponía a investigaciones como la muerte de Couso o algunos casos que llevaba Garzón. Y muchas más cosas.

Si algo podemos decir de este 2010 es que sabemos más. Mucho más. Podemos entender mejor las cosas. Y hemos visto la tramoya de este teatrillo, cómo se comportan los actores detrás de los focos, y qué podemos esperar realmente de ellos. 2011 es un año de elecciones. Qué pasará? Quién sabe. Pero una democracia más informada es una democracia mejor. Y una sociedad capaz de más. Y mejor.

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