Revolución Punk pro Manifiesto en Defensa de los Derechos Fundamentales en Internet
Y nosotros estuvimos en la concentración de Madrid. Unas 300 personas que, concentradas concentradas, podríamos haber hecho levitar una piedra o algo.
Creo que se ha escrito ya todo o casi todo lo que se podía decir del tema. Pero quería añadir o abundar en algunas cosas:
- Es necesario. Sí, ZP ó Sinde no nos van a cerrar una web por motivos políticos, pero, con la ley en la mano, dentro de una semana o diez años, puede que alguien sí.
- Hay que mostrar y defender límites. Ése ha sido el nuestro
- Enrique Dans ha mostrado una capacidad de trabajo y preocupación enormes. Se leyó la ley, encontró el párrafo y arriesgó su imagen (ante determinado poder político) para defender lo que cree (y creemos) justo. Un crack.
- Todos los que, con puestos de responsabilidad en empresas, se han comprometido para defender lo que es justo, corriendo el mismo riesgo de exponerse frente al poder político. Unos cracks también.
- Creo que ha sido una experiencia muy interesante. Y que va a seguir. Pero creo que este movimiento social, descentralizado como decía hoy Dans o el otro día Encinar, es mágico. La realidad política es como una computadora e un bit. o cero o uno. Pero sin más donde elegir. Creo que este movimiento es algo que necesitábamos, porque la defensa de nuestros derechos se ha trasladado al entorno tecnológico, vapuleado y ninguneado por todos los políticos, luego es nuestra obligación (sí) participar en su defensa.
- Si nos dedicamos a disfrutar la tecnología, a construir empresas y negocios basados en tecnología… si sabemos lo difícil que es crear una empresa, sacar adelante una idea y que funcione… Sabemos lo terrible que es tener que salvar obstáculos extra por no-sé-qué-rollos de las casas de discos.
Me gustaría añadir que las casas de discos, las distribuidoras de cine, están acostumbradas a ofrecer sus productos en régimen de oligopolio. Todos sabemos que un ologopolio es ineficiente para el consumidor, pero precisamente, la excepción que se hace con productos con ‘tintes’ culturales (qué tendrá de cultura un disco de Bisbal, pero en fin) ha convertido ese oligopolio en territorio de excepción de la libre competencia con la bendición de los gobiernos.
Un oligopolio es ineficiente para el consumidor, como decía. Y estaban acostumbrados a imponer a los consumidores desde los precios (serie media, serie baja, seria premium), hasta el número de productos (packs de películas, 15 canciones por CD), hasta las tecnologías (single, LP de dos caras, CD, SuperAudioCD o DVD Audio que es lo último que intentaron). Pero el MP3 supuso el primer standard que eligió el consumidor al margen de la industria. La industria intentó contraatacar con formatos ’superiores en calidad’ pero inferiores (tienen DRM, no se pueden prestar, no lo puedes reproducir donde quieres etc etc) pero el MP3 era suficientemente bueno para la sociedad, y dio la espalda a las propuestas de la industria.
Otro tanto con el cine. Se venden pelis a los cines en packs cerrados (1 gran estreno + 5 truños + 3 medio éxitos), 6 meses despúes venta en CD y alquiler, 1 año después venta a canales de pago de TV, 2 años después emisiones en abierto.
Todo muy controlado. Pero curiosamente, todo muy uniforme. Es decir, no es un mercado competitivo, sino un oligopolio, no se compite en ese sector y se tiene acordadas de forma tácita o implícita la forma de vender el producto, el precio etc.
Y el consumidor de nuevo, quiere su libertad de elección: me interesa la peli, paso de ir al cine, la quiero ver YA en mi casa. Y me la descargo.Y ni te cuento por dónde me paso las zonas de reproducción de un DVD.
El problema de fondo no es con los creadores, sino con las estrategias de comercialización de los distribuidores (multinacionales). Que son un oligopolio ineficiente (de nuevo) para el consumidor. Y ese secuestro al consumidor, ese exprimirle por la cara, ha sido cuestión de tiempo, se ha resuelto por la vía tecnológica.
Nos descargamos archivos por internet porque la industria NO nos permite obtener dichos archivos. Con mucho gusto pago los 10 € al mes que cuesta Spotify, porque por primera vez me encuentro una propuesta de valor interesante de la industria, pero es tímida, limitada, sólo una.
El problema es que la industria aún vende muchísimos centenares de millones de € en CDs y DVDs. Y defiende ese mercado, exprimiéndolo. Y está dispuesto a hacerlo manipulando a los artistas, el tonto útil en esta historia. No es culpa de ellos, son cantantes. Muchos no son capaces ni de gestionar sus propios patrimonios (tienen que contratar representantes y gestores) luego no nos debería sorprender que no entiendan qué es lo que está pasando en su mercado. Pero las discográficas, cuya mano derecha es la SGAE, los saca de paseo para que nos den penita.
Pero NO son los artistas los que ingresan menos. Son las discográficas. Y son máquinas de gestionar Relaciones Públicas y, al ser multinacionales, unas cracks para hacer de grupo de presión. Como las distribuidoras de cine.
Un chaval que hoy descarga música es un tío/a con poco poder adquisitivo, que es el mismo que hace 15 años se grababa la música en Casette. No es un comprador. Aunque luego sea capaz de ahorrar para ir a un concierto. Luego ese no es el problema. El problema es cuando sí tienes el poder adquisitivo para comprar música, te encuentras con que no hay posibilidad de comprarla en el formato que es cómodo para tí: en digital, al momento, para escuchar cómo y donde quiera, para prestarla, o para verla bajo demanda (en streaming). Y por supuesto, con un precio adecuado, porque ya que se ahorran en distribución, fabricación, márgenes comerciales… queremos disfrutar del descuento de comprar el producto directamente del frabricante.
Pero eso sería en los mercados eficientes. Pero en los ineficientes, y de nuevo los oligopolísticos lo son, pueden obligarte a tragar con lo que ellos quieran, porque entre ellos no compiten y ninguno va a ofrecer el precio de forma eficiente para el consumidor y la empresa, sino que van a actuar maximizando sólo el beneficio para la empresa.
Pero para eso están el Mp3, el DivX, Spotify y ese tipo de cosas. Para convertir el mercado del cine y la música en un mercado competitivo.
Pirata lo era antes, cuando las multinacionales exprimían al consumidor acordando precios en los CD (hay una multa de defensa de la competencia hace 10-15 años no sé si fue en EEUU o Europa). Un cártel. Y ha durado demasiado.
Posted by ferran on 08 Dec 2009 at 03:04 am | Tagged as: Marcas Estrategias



Muchas gracias a ti por la cita. En realidad, está siendo un trabajo muy colectivo y muy deslocalizado: yo no tengo nada que ver con muchas de las iniciativas buenas que se están haciendo, y en el caso del manifiesto, hay algunos, no solo yo, que simplemente tenemos algo más de exposición porque ya la teníamos antes: Nacho se está comiendo él solo muchísima participación, Jesús o Julio han incrementado su presencia una barbaridad, Fernando fue crucial el día de la reunión, y muchos otros están atendiendo a todos los medios y poniendo todo lo que pueden. Que siga siendo así: que cada uno ponga lo que pueda y sepa, y ya veréis como al final lo conseguimos. Por ahora no hemos conseguido nada aún, hay que seguir…
Tnx por el comment Enrique! Sí, hay que seguir. Pero seguiremos: después de vernos crujidos por las condiciones y precios del ADSL, el cánon por todo de la SGAE, la persecución de la SGAE contra blogs (por ejemplo la demanda que puso a Julio Alonso o el cierre del wiki por el Siempre Ganamos Algunos Euros), las trabas inútiles de la LSSI… éste ha sido el detonante para decir ‘hasta aquí’. Como dices, hay que seguir.
Un abrazo!
Lo de siempre, todo el mundo se lucra y pagamos el pato el resto con precios abusivos…gracias por el post. Muy interesante