Diferencia entre intimidad, espacio público y publicidad

Es curioso cómo exhiben sus licenciaturas en periodismo los participantes en los programas de televisión mientras apuñalan a personajes más o menos populares. Parece que como piratas, haber cursado periodismo supone una licencia de corsario. ¿no contrastar una noticia? ¿dar a rumores el grado de noticia? ¿no separar información de opinión? ¿manipular los hechos? Todo vale para alimentar a una industria, el sensacionalismo, que genera muy relevantes ingresos.

El problema es cuando de forma involuntaria, una persona se ve afectada por la falta de escrúpulos de esta industria.

El caso de Miriam Reyes, modelo, a la que el tribunal Supremo ha eliminado su derecho a la intimidad alegando el derecho a la información y que el topless playero son la misma cosa.

Me deja perplejo la interpretación de que si una persona por motivo de su profesión sale alguna vez en medios de comunicación (alguna entrevista, algún Photocall) en ese momento pierde el derecho más elemental a la intimidad, y de repente su vida tiene la misma relevancia que los acontecimientos de Irán o el debate de los Presupuestos del Estado.

Se retuerce la ley hasta considerar que un beso, una caricia, un enfado o un topless, cuando suceden en un lugar público puede ser amplificado. Es decir, que lo que sucede en una playa un día de verano, un topless, de forma anónima, rodeada de unos 20 o 30 desconocidos que comparten playa en ese momento, es lícito publicarlo en una portada, con grandes titulares que te identifican con nombre y apellidos, con publicidad.

Es como gritar en una playa “vendo Coca-Colas”, que es lo mismo que poner un anuncio a doble página en El País.

Es una interpretación rebuscada, retorcida, que mediante retórica a y argumentos variopintos roba a una persona el derecho y la libertad de poder ir a una playa a tomar el sol como cualquier ciudadano, sin temor de descubrirse al cabo de unos días ante los ojos de millones de personas. Que algo suceda en un lugar público no significa que no suceda con intimidad, ya que no sucede con publicidad sino con discreción.

Pero si tu hermana es Princesa, si un día ganaste un concurso de belleza o te ganas la vida cantando, no tienes derecho. Pueden rajar tu vida. Como los corsarios. Piratas.

Posted by ferran on 27 Jun 2009 at 01:47 am | Tagged as: Marcas Estrategias

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