Tongos para vender películas

El día 1 de Enero, tratando de escapar de las garras de la resaca de fin de año y la programación de TV, me dirigí al cine: por la mañana había visto el minitrailer que emiten de publicidad de la película BABEL y me pareció interesante ir a verla. Pensé: ’será algo como Syriana, cómo se copian las productoras de cine de Hollywood…’.

El trailer proponía una película de acción en tierras marroquíes, con aparentes implicaciones en otros países del mundo, con un Brad Pitt haciendo de actor y no de niño guapo (como en Syriana George Clooney). La realidad de la película es muy distinta: un drama, un pedazo de dramón emocional del quince. Ni leer la reseña de Blog de Cine me habría orientado mucho más con semejante trailer.

Y muy manipulado: si una mujer corre desesperada, además, deben desatársele los zapatos, tropezarse con uno de los cordones, hacerse un esguince, perderse en el desierto, perder el empleo de 15 años y ser extraditada, bajo coacciones, de forma voluntaria. A la vez un japonés debe vivir una vida solitaria en el que su hija sordomuda vive la desolación de que nadie quiera enrollarse con ella, que se rían de su discapacidad y que su madre se haya suicidado recientemente de un disparo en la cabeza. Naturalmente, todo adrezado de un autobús de turistas al que alguien desde un monte dispara a uno de ellos, hiriendo a una mujer (la de Brad Pitt), todo sin posibilidad de llamar por radio a nadie. No hay hospitales y se van en el bus a un poblacho donde atiende a la herida un veterinario, y encima tarda en llegar. El helicóptero para llevarles a un hospital tarda horas y horas y horas, mientras el resto de turistas sencillamente no le prestan ni la más mínima ayuda ni un solo segundo ni a la herida ni al marido: no le dejan ni un kleenex, y no hacen más que decir ‘nos tenemos que ir, que no va el aire acondicionado’ (porque el conductor no quiere ponerlo que dice que gasta much gasoil) como si tuvieran prisa para algo; ni uno sólo de los turistas le parece especialmente grave un tiro a un compañero de viaje y ni uno solo presta no ya su ayuda, la mínima atención al herido, ni se solidariza con ellos: todos contra la herida y su mujer (y todos turistas de países occidentales). Sencillamente al primer despiste de la pareja de la herida, se fugan llevándose el autobús y abandonando a su suerte en el poblacho de Marruecos a la herida desangrándose y a su pareja. Naturalmente en ningún momento estas situaciones de aislamiento se ven acompañadas de un  teléfono móvil, sólo aparece uno en toda la peli: naturalmente en manos de la adolescente sordomuda japonesa. El tiro a la turista lo ha dado un niño pequeño jugando con un rifle que acaba de comprar su padre, el niño además de pobre inconsciente, tiene una conducta incestuosa con su hermana, y al llegar la policia al pueblo tirotean a la familia matando a su hermano mayor.

En fin. Un fraude de película. Como drama, manipuladora y falsa. Y como acción: inexistente.

A mi memoria vinieron las acciones de propaganda de películas como ‘Tapas‘ donde se veía a Corbacho diciendo poco más o menos que era una comedia costumbrista de ‘hospitalet’, especialmente cuando la promocionaba en Buenafuente, poniéndola poco más o menos como ‘os váis a descojonar con tapas’. Naturalmente, tiene tres momentos de relativa gracia, y el 99% del tiempo es un dramón del quince también: mujer divorciada nadie la quiere, empleado de baja cualificación reponedor de supermercado, familias desestructuradas, jubilados que no tienen para comer, maltratadores… Vamos, que una comedia no era, eso desde luego.

El caso es que si dicen que la película es un drama, no va a verla la misma cantidad de gente que si dicen que es de acción y sale Brad Pitt o dicen que es una comedia y el realizador es Corbacho. En ambos casos engañan al espectador, pero lo más que puedes hacer es cabrearte.

Claro, que en el caso del cine español, lo mismo que tres buenas pelis (que superan la expectativa y dejan al espectador satisfecho) permiten que el cine español despegue (por ejemplo los años en torno a Airbag, Torrente, y Tesis/Abre los ojos), el deseo de hacer caja hace que otros apuesten por hacer algo barato y rápido, aprovechándose ‘del buen momento del cine español’ (la imagen de calidad trabajada por producciones anteriores) y salgan subproductos como Trileros, Escuela de Seducción, y otras pelis para olvidar, con actores de prestigio como Victoria Abril o Juan Echanove en algunos casos (para redondear el engaño)… y que tienen como resultado la pérdida de confianza del público en el cine español en general, afectando a la taquilla de todas las películas de esa ‘categoría’.

En resumen: si haces un fraude al espectador y perteneces al cine hollywoodiense, no es un problema grave, porque todos los años sacan dos o tres películas extraordinarias, y la calidad promedio es aceptable. Pero en el caso del cine español es diferente. El cine español funciona como una marca global, si te decepcionan dos pelis seguidas es muy probable que no deposites tu confianza en una tercera durante muuucho tiempo.

Por eso hay ‘años buenos’ y ‘años malos’ para el cine español… cuatro buenas pelis que coincidan más o menos en el tiempo tiene un efecto beneficioso en el conjunto del cine etiquetado como ‘nacional’, para toda la categoría de producto. Que naturalmente es aprovechado por productores sin gusto ni interés por la calidad, que lanzan al mercado bodrios espantosos pero que consiguen ingresos en taquilla a costa del buen sabor de boca de otras producciones anteriores y a cambio de quemar el mercado para los siguientes.

Por ejemplo, ahora vivimos la etapa dorada de una subetiqueta: ‘cine español histórico’. Desde Juana la Loca pasando por Alatriste o los Borgia (no la he visto), ahora mismo cualquier peli de tipo histórico producida en España, que cuente con algún actor de cierto prestigio en el cartel, tiene asegurado un mínimo de taquilla gracias al trabajo previo y buen sabor de boca que han dejado estas producciones anteriores de alta calidad que han dejado contento al espectador.

Es decir, el cine español debe tener conciencia de que supone en sí una marca, y que actúa en la práctica más como  una red de franquiciados de esa marca, que si no hacen su trabajo con la suficiente calidad afectan a la cadena entera, pudiendo llevarla a años realmente duros.

Y luego vienen las historias de packs, presión de las distribuidoras USA, etc… Pero fundamentalmente es la calidad lo que puede hacer sobresalir o hundirse a la industria del cine nacional. Y los que buscan el dinero rápido afectan en su comportamiento al conjunto de la industria, pero así es la economía.

Posted by ferran on 03 Jan 2007 at 03:08 pm | Tagged as: Marcas Estrategias, Posicionamiento en la mente

Un comentario en “Tongos para vender películas”

  1. el 03 Oct 2007 a las 11:49 pm zerdito

    Si se hacen comedias de medio pelo (Torrente, Airbag) dirás que lo que gusta al cinéfilo es el drama, y si ves un drama (Tapas, mucho más que aceptable) dices que te han engañado. Esto funciona así, pero si sabes un poco de cine no tendrás problemas para distinguir estos engaños promocionales. Recuerdas El Bosque? (The Village, Shyamalan), la vendieron como terror y a la gente le decepcionó. Tienes que aprender a diferenciar.

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