Sobre los sefarditas y el problema del capital intelectual en España
Acabo de leer una entrada de Martín Varsavsky, y recojo esta cita, de su conversación con un importante inversor de capital riesgo israelí:
[… ] me preguntó por qué creía yo que no había muchas más empresas del
estilo de FON en España. ¿Mi respuesta? “Porque a los judíos nos
echaron de España en 1492”. ¿Su respuesta? “Quizás entonces esa sea la
explicación por la cual en Israel se hayan invertido 1400 millones de
dólares en nuevos Start Ups en 2005, mientras que en España sólo se han
invertido 100 millones”.
Vamos por partes. Que el pueblo judío ha sido sistemáticamente odiado y perseguido es una vergüenza, algo repulsivo. Indiscutible.
¿Las razones? Las debe haber. Pues probablemente en que tradicionalmente han basado su modo de vida en la gestión financiera, como prestamistas y (hay que decirlo) como usureros. Al vivir en comunidades muy cerradas, buscando no tanto integrarse sino vivir al margen del resto de la comunidad, y al ser los propietarios de los derechos sobre los bienes de sus prestatarios (como garantía a ejercer en caso de impago), siempre han generado enemistades y conflictos con el resto de la comunidad. Naturalmente las generalizaciones son inexactas por definición.
Pero es necesario reconocer el enorme papel que ha desempeñado la comunidad judía al descubrir el flujo temporal del dinero y al crear, de forma totalmente innovadora, los mercados de préstamos y financiero.
Sería fácil pensar que otra forma de establecer sus relaciones con la comunidad les habría llevado a contar con mayores simpatías, pero de hecho el contar (y ejercer) con los derechos de embargo y el cobro de intereses les llevó a ser odiados en casi cualquier lugar.
¿Pero por quién? ¿Por ‘la gente’? Generalmente su persecución se ha producido por las clases dirigentes, al ver peligrar su poder. En muchas ocasiones los dirigentes de un país o región emprendían una persecución contra los judíos fundamentalmente para robarles, para evitar pagar unas deudas con ellos contraídos, o sencillamente para impedir que tuvieran más poder que ellos mismos. Y para ello arengaban a la población con excusas de todo tipo, siempre basadas en el odio al que es diferente (no alemán, no cristiano, etc).
La comunidad sefardita, y muchos árabes que fueron expulsados casi hace 600 años aún conservan la llave de su casa, de la casa que fue de su familia, en Sevilla, en Valencia… aún hablan castellano, aún recuerdan con amargura y nostalgia transmitida generación tras generación cómo tuvieron que huir, abandonar su país, lo que era suyo.
Naturalmente su pérdida supuso la pérdida de un enorme capital intelectual. Y económico. Muchos se convirtieron al cristianismo, pero otros muchos más decidieron ser fieles a su forma de pensar y se marcharon (o les obligaron a marcharse).
Como nota decir que por esa contínua huida, de páis en país, época tras época, los judios controlan el mercado mundial de los diamantes desde hace siglos. Necesitaban poder huir transportando sus riquezas de forma rápida, con el menor peso posible, incluso ocultándolas en su propio cuerpo para evitar el robo. Por eso eligieron los diamantes.
Expulsarles. Podemos juzgar hoy aquello como innoble, cruel, una hijoputada. Lo es, sin duda. Pero aquella era otra época. Unificar religiosamente un país fue ¿el pretexto? ¿la razón?. No podemos andar arrepintiéndonos porque resulta absurdo: ya está hecho. La colonización y sometimiento del Nuevo Mundo, la expulsión de los moriscos y judíos, la expulsión de los franceses (que nos invadieron, pero que trataron de modernizar nuestro decadente país)… Como comenta esta semana la columna de Arturo Pérez Reverte, nunca hemos tenido buenos dirigentes en la mayor de los casos, y en otros sencillamente hicieron lo que pudieron.
La manipulación de la sociedad por parte de los gobernantes a favor de sus intereses sucedía antes y sucede hoy (mira EEUU con Bush). Creemos que sabemos más, pero nos manipulan de forma más sofisticada. pero lo mismo.
En fin. Respondiendo a por qué en España no hay cultura emprendedora, respondería que no la hay hoy. Cuando en torno al 1.500 nos lanzamos a comernos el mundo, la había. Ya lo creo. Imparable. El otro día ojeando un libro en la FNAC sobre los Tercios Españoles me daba cuenta cuántas palabras usamos hoy que tienen un origen puramente militar: camarada, quedarse en cuadro, etc etc etc. Era la forma de emprender que elegimos. Los Holandeses eligieron el mercadeo por el 1.600 (desde esclavos hasta diamantes, pasando por especias). Sin lugar a dudas a ellos les salió mejor.
Pero hay que reconocer el mérito de un puñado de tíos que después de cruzar en un barco de madera un océano, se lanzaban a conquistar a sangre y fuego lo que se les ponía por delante. Jugándose la vida, y muchas veces perdiéndola. Pero desde luego fue emprender, de la mano de extremeños, sevillanos, castellanos… gente que había conocido el hambre de la sequía, de la falta de pan. Decía un historiador que si hubieran sido por ejemplo catalanes (un pueblo mucho más rico), la conquista del Nuevo Mundo no habría sido tan ambiciosa ni tan valiente. Los que fueron allí poco tenían que perder, y se dejaron el alma matando y sometiendo aquellas tierras nuevas.
Con el tiempo, y la decadencia, conocimos el hambre, especialmente hace poco: con la Guerra Civil y los primeros años de posguerra. Casi 30 años de pobreza. La incertidumbre del que no sabe si mañana tendrá algo que comer. Eso pervive en nuestra memoria, transmitido de generación en generación como un Meme interminable: ‘El niño no me come’, ‘mira qué gordo y sano está ese niño’, son frases que transmiten que lo importante es comer, por encima de todo. Hoy no tienen el menor sentido, pero perviven por el shock que supuso a nuestras abuelas y padres criarse en aquel momento de extrema dificultad. Muy dura la guerra, terrible la posguerra.
Creo que por eso, al igual que se valora un bebé gordo como un bebé sano (poco tiene que ver), se valora un puesto de trabajo fijo, en una gran empresa, como funcionario. Porque fueron los únicos que pudieron vivir con relativa calma aquella época, los que pudieron comer y alimentar a su familia.
Creo que eso cercena, de raiz, el nacimiento de una cultura emprendedora generalizada en España. Naturalmente que hay individualidades, pero el atraso tecnológico y de ambición que llevamos arrastrando es un lastre aún muy pesado. Puramente mental, pero existe.
Y hoy he leído en alzado que si no es tan importante una universidad de primer orden. Ja!. Es fundamental, joder. Y no las hay. Yo he estado en universidades públicas y privadas, y en ambos casos la diferencia es abismal. En la pública te educaban para trabajar en una caja de ahorros, para opositar… para entrar como profesor en la universidad (en un proceso endogámico que apesta). En la privada te preparaban para dirigir, para tener responsabilidades. Desde luego en ninguno de los dos casos el ambiente era de ‘crea tu propia empresa’, pero sí que la diferencia en todo, desde los ejercicios prácticos hasta las conversaciones, eran diferentes. Naturalmente las universidades españolas, y las públicas en especial, no ayudan lo más mínimo ni a incorporar la innovación con suficiente rapidez ni a alentar la innovación. No hay investigación, no hay emprendimiento, no hay interés por la innovación… No hay el suficiente, el mínimo indispensable para ser un país con mejores perspectivas que un país de turismo. Que está muy bien, pero hay que ir más allá.
Ahora ya he situado mi forma de ver las cosas. Imaginemos que es más o menos así.
Ahora lo que tenemos que hacer es enfrentarnos al miedo, y tratar de encontrar nuestro camino.
Inventar nuestro camino.
Inventar el mío.
Posted by ferran on 05 Dec 2006 at 11:03 pm | Tagged as: Sobre Pop MK

como me encanta abrir todos los dias este blog e iluminar un dia gris con tanta racionalidad… Muchas felicidades por este post
Muchas gracias por el comentario, Oscar. Trato de que el blog resulte útil, y también un espacio de reflexión personal que estoy encantado de compartir.
Sencillamente genial.
Este es de esos artículos que no sabes si comentar por lo delicado del tema. de todas maneras, la exposición me ha encantado y, está muy argumentada. Vamos, ahora entiendo muchas cosas, entre otras, porque todo el mundo quiere deshacerse de los judios, y ha pasado a lo largo de la historia. Aunque creo que, lamentablemente, se les expulsa por otros temas totalmente diferentes a antes.
De todas maneras,recuerdo que en el cole, el profesor siempre recriminaba a un grupo de chicos, otro dia a otro, y en ellos siempre estaba el mismo chico casualmente. el siempre decia que no era. Un dia el profe, sin mediar palabra se giró y dijo: ¿otra vez hablandon todos vosotros? Pues ale, tú te vas fuera que siempre estas en el meollo, y algo malo debes hacer.
Los judios siempre están en el meollo, y todo el mundo se los quiere quitar de encima. Digo yo, que algo malo deben hacer ¿no?
hola, Ivan, gracias por comentar; efectivamente no es facil hablar de este tema. pero yo no lo situaria como buenos/malos.Por un lado un medio de vida que forzosamente genera sentimientos negativos, como lo generan hoy bancos, o en muchos casos directores de oficina. y una comunidad demasiado cerrada. Aun hoy.
España me parece un país muy interesante que en unos meses podré conocer, y me gusta mucho leer lo que escribís en tu blog.
Admiro a la gente que va para adelante.
En un solo punto no estoy de acuerdo:
Lanzarse a conquistar un continente es una actitud muy valiente, pero muy sangrienta.
Generaron la mayor cantidad de muertes de la historia, y no me digas que era otra época, porque no lo justifica.
Mataron millones de personas. Destruyeron culturas milenarias.
Y hoy son un país que progresa en gran parte gracias a eso.
Sé que esas cosas no se las explican en la escuela. Y sé que ni el holocausto armenio, ni el judío, son comparables con el holocausto indígena en Latinoamérica.
Espero comprendas mi punto de vista, y refresques la memoria.
Saludos desde Argentina.
La época era brutal en sí. Las guerras crueles, la forma de vivir realmente dura, la esperanza de vida muy corta. Aquello fue animal. Pero valiente. Pero brutal sin duda. Pero no más brutal que cualquier otro episodio de guerra de la época. O de hoy día. No estoy ni a favor ni en contra… sencillamente sucedió, con sus episodios deleznables, y con los heróicos también. E incluso con las voces de algunos que iban allí y volvían denunciando atrocidades y malos tratos a los indígenas. Lo peor sin duda el sufrimiento y la pérdida para siempre del legado cultural.
Buen articulo:
Agrego que las profesiones de las que hablas podian ejercerlas debido a que eran de los pocos que sabian leer y escribir,ya que estan obligados desde niños a estudiar la Torá.
La cultura del pueblo judío en aquella epoca, y en la presente es muy superior a la media.
El pueblo judío no solo demuestra una fortaleza fuera de lo común, tambien unos valores éticos que al final absorvimos y pensamos que eran propios, pero señores el Gran Libro lo escribierón los judíos, admiro a ese pueblo y su tenacidad se vio recompensada, tienen un estado propio envidia de los paises árabes que les rodean.
la única democracia en Oriente Medio, pese a los judeofogos que pese.
Yo personalmente les admiro, muchos les envidian y sufren, patético.
Shalom