El Sr. Risto ha desgarrado algo dentro de nuestra cómoda televisión. Se ha atrevido a decir verdades.

OT, un concurso que se desarrolla ya 10 años, y que desde la primera edición convive con profundas sospechas de manipulación de los resultados, tiene como objetivo NO formar cantantes, sino TENER AUDIENCIA. Lo organiza una productora de TV, no una discográfica, amigos. Tal es el punto que cuando se buscó a la novia del Nen de Castefa, entre los personajes del jurado se imitaba a uno de los directivos (y dueños) de Gestmusic, y el personaje se caracterizaba precisamente por la manipulación de resultados del concurso.

Nos escandalice o no, es como Miss España: un concurso privado que sirve intereses privados. La pena es que el destino de los chicos en unos casos queda afectado por su resultado, como el caso de Idaira, que fue un acoso y derribo espectacular.

Miremos la pasada edición: se sacaron 3 artistas, un chaval demasiado joven, una ex-azafata que iba de explosiva a la que todo el jurado adulaba (y ella agradecía) y otro que iba de alternativo, como pose. Les faltaba el toque de lo ‘auténtico’ y los tres se han estrellado. Especialmente el que querían lanzar de rockero. Sólamente un cuarto concursante, la chica de Herbal Essences, Edurne, ha conseguido algo de brillo apoyada fuertemente por su discográfica, con una imagen de ‘niña bien y mona’ que al menos es real. Naturalmente su discográfica es Sony, la más capaz sin dudas de lanzar a un artista. Por ejemplo Rosa fue lanzada por la catastrófica Vale Music, que consiguió destrozar su proyección como cantante (dios! qué fotos de portada tenían los discos!). Sin embargo a Bisbal se lo llevó Sony. Y ahí está la diferencia.

El único que parece entender de la industria musical, efectivamente es Risto. Bueno, de la industria musical todos saben bastante… pero se lo callan y fingen no saberlo. Qué coño importa que un cantante cante bien o mejor. Tiene que cantar suficientemente bien, punto. El resto está fuera de la habilidad para cantar. Tiene que proyectar una personalidad, construir un personaje, el adorado, el rebelde… el que sea. Porque es su única oportunidad. Ser un buen chico no garantiza el éxito, porque para eso ya están otros a estas alturas. Ser un maldito, con la amplificación que da la tele es una posibilidad. Pero ese tipo de gente o no se presenta o no pasa los castings.

Risto es un puto genio. Y punto. Es director creativo en SCPF, sencillamente la mejor agencia de España y una de las mejores del mundo. Y tiene dos cojones. Para decir lo que dice, para ponerse el mundo por montera, y por hacerlo con la mejor intención. Un cabrón es el que dice todo con una sonrisa y les da la palmada cuando salen de la academia diciéndoles a todos ‘tú vas a triunfar’. Y no lo cree.

Risto es nuestro puto Dr. House. Sabe que es un personaje para Gestmusic, puede que interprete un papel, pero lo que dice son sabios consejos. Y sabe de lo que habla. Un tipo capaz de rescatar a brucelee y ponerlo de imagen de BMW es un tío valiente (ojo, y la marca también). Pues ese anuncio que todo el mundo admira hoy, es del mismo Risto al que Kike Santander tiene los cojones de decir que no entiende de música. Ja! Desde cuando los consumidores compran música porque entienden de música??? Compran música porque les gusta. Porque la producción es cojonuda, porque la letra les hace llorar, porque bailan y sudan cuando suena, porque… porque el cantante es un maldito, porque… Porque les generan emociones. Las que sean.

Destrozar una habitación de hotel es el mejor consejo que les podían dar.

Pero luego ‘para que tenga registros’ van y les ponen a la semana siguiente a cantar una canción de Camela.

OT es un programa de TV. El interés es la audiencia, no los discos que vendan los chavales. Eso no importa.

“Cuando pasas de los 60 años, te das cuenta de que no tiene ningún sentido poner las cosas en una perspectiva puramente materialista. lo importante es lo social: formar parte de algo. yo no soy un materialista. descartes decia: pienso, luego existo.
Yo creo que participo, luego existo.

Nos vemos en Paris.

Hace tiempo se habló de que los dominios .mobi podían ser algo como el ‘santo grial’ al ser los dominios destinados, en principio, a ofreces webs adaptadas a teléfonos móviles. Ya comenté que eso me parecía una bobada, los móviles de hoy (que empiezan a navegar decentemente) no van a ser los móviles de dentro de dos años, y probablemente las funcionalidades de los navegadores de entonces sean muy parecidas a cualquier navegador para pc de sobremesa. A medida que se popularice el uso de la navegación web con móvil aparecerán mejores navegadores con tooooda seguridad.

No obstante, mientras llega, observo que las empresas optan por la saludable opción de mantener el branding entorno a su dominio, pero para la versión móvil creando un subdominio m.dominio.com, por ejemplo m.flickr.com.

Hay cientos de ejemplos más (m.gmail.com, etc).

Y me parece que va a ser la tendencia lógica y dominante. Siempre habrá un espacio para ‘games.mobi’ y no será pequeño, pero la mente del navegante ya está estructurada: el .com es y seguirá siendo el rey.

Yahoo está tratando de crecer con compras sonadas de comunidades 2.0 (del.icio.us, flickr…) pero tienen un grave caos en su oferta de productos: dispone de un portfolio enorme de submarcas, y yahoo no está claro qué es lo que significa ¿buscador? ¿noticias? ¿portal? ¿email?. Eso es malo. Tiene una posición competitiva en internet, pero es el más débil de los tres…

En venta de anuncios contextuales tiene un claro déficit competitivo frente a Google. La razón creo que está clara: Google lo vio como su centro, sobre el que orbitan todas las acciones de su empresa. Es su única y brutal fuente de ingresos. Pero Yahoo tiene diversas fuentes de ingresos: conexiones a internet, servicios premium de correo, ingresos por banners… Está fuera de foco. Y por eso no consigue los rendimientos que consigue Google, con toda una empresa emperrada en liderar y capitanear los anuncios contextuales, con un diálogo con webmasters constante que le permite ser la opción elegida para páginas web independientes (los famosos adsenses). Yahoo no tiene nada de eso.

Y tiene algo que microsoft ambiciona, y que deseará comprar: comparte con Google las patentes que protegen y hacen posible los anuncios de texto en internet, relacionados con el contenido.

Si microsoft quiere entrar a competir con google en el nuevo escenario de trabajo y comunicación social que es internet, tendrá que ofrecer herramientas gratuitas, como hace google, pero garantizarse ingresos de su uso, como hace google. Y la venta de banners ya no es lo que era.

La respuesta son los anuncios contextuales. Pero están protegidos por patentes de google y yahoo.

¿No es esa una buena razón para comprar Yahoo?

Porsche está arrasando. Eso está claro. La marca que estuvo hace sólo una década al borde del colapso se ha visto lanzada a la cresta de la ola. Y de una forma poco ortodoxa.

Siguiendo los principios del posicionamiento, Porsche estaba en una situación óptima. Mientras todos los fabricantes de lujo se lanzaban a lanzar modelos para las clases medias (las series 3 de BMW, clase C de Mercedes y Audi A4) Porsche continuaba con su mismo concepto: ultradeportivo, coupe, pequeño.

Las 3 grandes (Mercedes BMW y AUDI) descubrieron rápidamente los beneficios de la extensión de línea: los consumidores se lanzaron a comprar esos nuevos vehículos, que suponía poder acceder a la marca de prestigio a un precio muy inferior. El equivalente a unas rebajas. Todas las firmas se lanzaron a hacerlo, ya que renunciar a los cuantiosos ingresos que esas ventas generaban supondría situarse en una posición de debilidad frente a los rivales en un momento (los 80-90) en que el segmento más alto del lujo crecía mucho menos que el nivel adquisitivo de las clases medias. Con ese cashflow cualquiera de los que iniciara esta carrera podría adquirir a cualquiera de las firmas rivales que no siguiera la misma estrategia. Casos los podemos ver en firmas como Jaguar, Volvo, Saab, que iniciaron esa carrera por la conquista de las clases medias mucho más tarde y cuyo resultado ha sido precisamente ese: caer en manos de otro fabricante con más caja.

Pues Porsche continuó a la suya. Débil, tocado, tratando de licenciar su marca (hubo incluso un Ibiza en los 80 con motor ‘System Porsche’), dando bandazos.

Pero llegaron mediados de los 90. La economía mundial está disparada, el sector del lujo crece porque las clases medias de países como EEUU, España, Italia, Francia…. son cada vez más y más ricas.

El problema para marcas como BMW, Audi y Mercedes es que al comercializar vehículos para clases medias, ahora lo tenían dificil para ofrecer exclusividad a los nuevos multimillonarios. El resultado fue una carrera de nuevo, pero a la compra de marcas míticas que o bien habían desaparecido o bien se encontraban en claros problemas de rentabilidad y dimensión. Así, se compraron marcas como Bentley, Rolls Royce, Aston Martin, se recuperaron marcas míticas como Meybach Maybach y se crearon los vehículos exclusivos para los super ricos, fabricados por los mismos BMW Audi y Mercedes, pero apoyados por el prestigio de esas marcas míticas.

Y esto es importante: ¿por qué no crearon marcas nuevas? Porque las marcas del sector del lujo funcionan psicológicamente con valores de ‘credenciales’. Generalmente un artesano de reconocido prestigio da el nombre a una firma (Gucci, Louis Vuitton…) y ese prestigio se consolida. Es lo que le da valor. Y aunque caiga en declive, una acertada gestión de producto y marketing de marca puede hacer que vuelva a renacer recuperando e incrementando su prestigio y valor de marca.

Es mucho más rápido, mucho más fácil, mucho más rentable construir esos coches para la categoría de superlujo sobre marcas de prestigio reconocido, aunque un poco olvidadas. La única excepción han sido las japonesas Honda con Accura Acura y Toyota con Lexus, que han triunfado fundamentalmente en Asia y EEUU, donde las marcas europeas no habían entrado con suficiente fuerza frente a las americanas.

Porsche en ese sentido dio un golpe de timón. Boxster/Cayman y el 911 son modelos fantásticos que se integran en la filosofía y categoría de producto habitual de la firma, refuerzan su posicionamiento. Con unas mejoras estéticas, con un precio premium, ha sido la elección de exclusividad para muchos de los nuevos super ricos que están surgiendo desde el 95 a raiz del enriquecimiento de países, como los antes mencionados. Porque si las clases medias se están enriqueciendo, las clases altas lo están haciendo mucho más.

Pero la verdadera revolución fue el Porsche Cayenne. Este coche, como tantos SUV (4×4 de ciudad) fue desarrollado por una unión de empresas, como ya hicieran Ford, Volkswagen, Seat, Volvo… al ser un nicho pequeño, es más rentable compartir el desarrollo el nuevo vehículo, y con pequeñas modificaciones estéticas comercializarlo por las marcas que han colaborado en su desarrollo. En este caso Porsche lo desarrollo junto con Volkswagen. Es decir, el Porsche Cayenne es el mismo coche que el Volkswagen Tuareg Touareg.

El posicionamiento de una marca genérica como es Ford no se ve afectado por un nuevo vehículo sea un monovolúmen, un todoterreno de ciudad o un familiar de cuatro puertas. Y de las marcas de lujo, sólo Mercedes ha conseguido que su posicionamiento en furgonetas y vehículos de tracción (camiones) no haya afectado (mucho) a su posicionamiento en el sector de lujo y sus berlinas.

Las razones del éxito de Volkswagen se llama Golf. Un soberbio ejercicio de posicionamiento, centrado en un sólo vehículo, con prestigio (por eso un alto precio), pequeño, rápido, sin ostentaciones pero con clase. Todo un éxito. El hecho de lanzar vehículos como Tuareg, o el Jetta y otros modelos no han tenido demasiado éxito, y se han dirigido más a captar al cliente joven que adquiere un golf y con los años necesita un coche para la familia y quiere volver a escoger Volkswagen. El problema es que esa lógica de pensamiento, de que el usuario es fiel a la marca, si se daba poco, cada vez se da menos. Por lo que los beneficios de captar a ese cliente que quiere ser fiel a la marca, se diluyen y se convierten en un problema por la pérdida de foco de posicionamiento, de lo que significa la marca. En el caso de Volkswagen no ha sido muy acusado, ya que ha mantenido el espíritu de marca con el relanzamiento del Escarabajo, pero diluyendo el valor de su marca con vehículos como el Polo. No defender correctamente el valor de Golf, y la competencia (creada dentro del mismo grupo Seat-Volkswagen-Audi) entre el Audi A3 y el Ibiza (mismos vehículos que el golf, que sólo cambian fundamentalmente en la carrocería), y los japoneses como Toyota y Corolla, y el ascenso económico que han situado más cerca de los consumidores vehículos como el BMW serie 3, han perjudicado a Volkswagen y su vehículo estrella, el Golf.

Pero en Porsche, entrar con el Cayenne fue una apuesta mucho más difícil, arriesgada e inteligente. Mientras que firmas como Mercedes y BMW se lanzaban a crear versiones de vehículos SUV (todoterrenos de ciudad, Super Sport Utility Vehicle) de sus series medias y de prestigio, y últimamente también de sus series más pequeñas (como el BMW X3, equivalente a un Serie 3 pero SUV), todas pecaban de lo mismo: falta de exclusividad. Ahí es donde entró el Cayenne.

Porsche significaba pequeño, rápido y deportivo. Eso no lo es un Cayenne ni de broma. Es grande, cuatro puertas, ¿he dicho grande? es enorme, potente, una bestia que transmite presencia y poder a quien lo conduce. Su categoría de precios se situó en lo más alto de la categoría de SUV. Y pese a los problemas que puede acarrear a una marca que tenía un foco tan centrado (y que supone un cambio radical) está el hecho de que pasaba por unos momentos difíciles y necesitaba volver a significar triunfo. Porque comprar un coche de lujo siempre es decir ‘he triunfado’, comprar un coche de lujo de una marca en decadencia pierde ese significado, y por lo tanto cae más aún. Porsche necesitaba volver a significar ‘el coche de los triunfadores’.

Lo susper ricos se han lanzado a adquirir vehículos SUV porque suponen un prestigio en la carretera, son más altos, más potentes… Tienen un mercado, y entre ricos, más
Para Porsche el resultado fue que el Porsche Cayenne ha sido el coche SUV elegido por los super ricos. Por los más ricos entre los ricos (o más quieren presumir de poder adquisitivo). La razón es que es el más caro, el más exclusivo, el más grande. Un millonario no quiere llevar el mismo coche que sus ejecutivos. Y el Cayenne le permitía exactamente eso, ponerse un escalón por encima.

Ninguna otra marca lo había planteado de esta forma, y Porsche sí, hizo una extensión de línea de lo más bestia que he visto nunca, pero no a cambio de entrar a competir en un segmento ya plagado de competidores; sino para entrar a vender en un segmento que no existía, y del que se ha apoderado. En estrategia de marcas es un excelente movimiento, porque ha entrado con sus credenciales en un segmento que aunque potencialmente puede diluir su significado como marca (pequeños, deportivos, coupes) lo ha reforzado (la marca del éxito) y ha ocupado un segmento que nadie ocupaba (SUV de superlujo).

Audi está intentando ahora plantarle batalla con el nuevo Audi Q7, que tiene los mismo principios de posicionamiento que el Cayenne. Audi no ha desarrollado SUV para segmento medio y alto, y ha aprovechado estar fuera de este mercado para clonar la estrategia de Cayenne: Entrar directamente, únicamente, en el segmento más alto, en el de super lujo SUV, y batirse el cobre directamente con el Porsche Cayenne con un vehículo el Q7 similar: enorme, de super prestigio, a un precio exclusivo.

El próximo movimiento de Porsche parece que está en lanzar una berlina de 4 puertas. Me parece una mala idea de entrada, porque una cosa es extender la marca y otra entrar en un mercado en el que ya están asentadas al menos 3 firmas en Europa (BMW, Audi, Mercedes). Pero si repite la estrategia de dirigirse a un segmento super exclusivo de berlinas, allá donde están los Audi A8, los Mercedes de alta gama y los BMW serie 7, puede que funcione. Excepcional sería que fuera un modelo para competir con Meybach, Bentley, etc. O un segmento intermedio entre ambas categorías.

Porsche con estos movimientos va buscando ganar volumen. El mercado de pequeños deportivos de lujo ha crecido, y ha capitalizado la mayor parte del crecimiento (no son competencia los Audi TT y demás, que son más de segmento medio, dentro del lujo). Y ahora trata de expandir la gama buscando nichos que le reporten crecimientos elevados de volumen de ventas, los SUV de alto lujo y próximamente las Berlinas de una forma que veremos. Pierde foco, con Cayenne sencillamente ha puesto el foco además en otro sitio, y con las berlinas no sabemos qué pasará, y probablemente ahí esté la clave estre ser una grande del superlujo, o la más pequeña y recién llegada (débil) del sector de lujo medio. A corto plazo no pasará, pero pueden ser los escenarios a medio y largo, donde si su marca pierde fuerza, puede verse en dificultades. Pero qué sucederá depende de la habilidad de sus ejecutivos, que han destacado tanto por valientes como por inteligentes y visionarios hasta el momento.

Por último comentar que un escenario podría haber sido lanzar Cayenne como una marca sin el ‘paraguas’ Porsche, como una marca independiente. Con una marca nueva abría sido difícil generar el prestigio suficiente para atraer al público al que se pretendía dirigir. Tal vez comprando una marca olvidada de prestigio podría haber funcionado, pero el sector de 4×4 es además de demasiado nuevo un segmento cuyos fabricantes más clásicos están más cerca de un vehículo semi-industrial centrado en la función de ‘campo a través’ más que en un segmento de prestigio que nunca han pretendido, por lo que sencillamente no era posible adquirir nin guna marca de este tipo porque no existía. La solución más rentable a corto y medio plazo era lanzar bajo marca Porsche, y dada la debilidad de la firma la única que podía producir resultados rápidamente, que era lo que necesitaba. El largo plazo es recomendable cuando es una opción que te puedes permitir, y Porsche no podía, jugándoselo todo con el Cayenne.

Y triunfando.

Más información | 37 signals

Si buscas un email en Gmail, seguro que echas en falta…

  • Búsqueda en los textos de los archivos doc adjuntos
  • Que se cuente también con el título de los archivos adjuntos
  • Un ¿quiso decir…? cuando no recordamos exactamente la palabra/s
  • Que busque indiferentemente palabras con acento que sin acento (ahora eso da resultados diferentes)

Y ni te cuento ya con Google Docs…

Bah, y qué más da lo de com.es

November 15th, 2006

Sí, ha sido descalificado. ¿Por qué? Porque ha jugado con una interpretación particular de las bases, ha buscado por dónde colarla, y ha querido aprovecharse de la buena fe de otros (convocando un concurso de posicionamiento paralelo para beneficiar su dominio) y eso, amiguitos, es feo. Porque aprovecharse de la buena fe de otros es feo, es un engaño.

Y eso es todo.

El plan estaba claro: levantar 2 kiletes con el concurso de Navarra top, y posteriormente vender el dominio com.es a alguien que lo quiera, fundamentalmente por el pagerank en google alcanzado.

Eso es todo también.

La pega de todo no es el qué se hace, sino el cómo. Las maneras que denotan un deseo de lucro a costa de los demás. Pero eso no es nuevo, ayer en el capítulo de House, Chase Foreman robaba un artículo a su compañera, y no sentía ni la necesidad de disculparse, ni el menor interés en recuperar el vínculo de compañerismo que les unía, ni tampoco sentía la menor necesidad de compensarla moralmente. Se mueve pasta, se mueve prestigio o reconocimiento, se mueve rápido, y si hay que aprovecharse de alguien, pues se hace. ¿No conocemos a gente así en la universidad, en el trabajo, en la comunidad de vecinos?.
Y fin de la historia.

Así es la vida. Pero prefiero otra forma de verla. Imaginar. Crear. Construir. Desarrollar. Hacer.

O por lo menos intentarlo. Más poético, más romántico, no siempre se gana ni muchísimo menos. Pero el mundo mejora gracias a gente que piensa así. Quiero creerlo.

Nokia Second Nature

November 13th, 2006

He rescatado del olvido (sólo unos meses) este post sobre el lanzamiento del Nokia N-93, ya que algunos directivos de Nokia apostaron por querer posicionar esos nuevos teléfonos como Multimedia Computers, algo que en mi (¿modesta?) opinión pues no era un acierto precisamente, sino todo lo contrario.

Durante estos meses han pasado algunas cosas: por ejemplo Nokia ha sacado teléfonos con teclas específicas para música, y aunque prometía mucho, el N.93 es en realidad un maldito ladrillo que no hay quien lleve, pero sin embargo en muchos otros modelos están integrando fantásticamente en tamaños muy discretos cámaras de uso en horizontal (como las cámaras de fotos de toda la vida) en lugar de uso vertical (como los teléfonos de toda la vida, y los móviles), lo que me parece una decisión de diseño fantástica. Discreta, pero que ayuda a que utilicemos una función u otra de forma más natural, sin pensar: foto, pues lo cojo así. Me llaman, pues lo cojo asá.

Muy inteligente.

Y la campaña ‘Second Nature‘, que viene a enfatizar que su objetivo es que podamos interaccionar con los demás, con nuestro mundo (fotos, SMS, llamadas, etc) sin darnos si quiera cuenta de que lo hacemos a través de un teléfono móvil. Eso es un concepto cojonudo.

Second Nature, es un buen posicionamiento de futuro.

Te decides, compras tu portátil PC de HP de la serie Pavillion. Han hecho un esfuerzo con el diseño, y parece de los más elegantes de la tienda.

Y lo abres y ¡zas!, el touchpad aparece rodeado de nada menos que 6 pegatinas de colorines!!!

Un auténtico asco.
A la izquierda, que si el HP tiene mando a distancia.

A la derecha del touchpad, que si lleva el windows XP, que si la tarjeta de video es Nvidia, que si el micro es Athlon, que si cuidado con la ergonomía visita tal web, y que graba CD’s y DVD’s a los que puedes poner el título con el Lightscribe (grabado a láser, en cristiano).

El caso es que cada pegatina tiene un color, y destroza la estética y el diseño de mi portátil. Ahora entiendo por qué los MacBook son tan bonitos en las tiendas: no tienen ni una sola pegatina. No son el circo que son los PC portátiles. Los de sobremesa sufren lo mismo (o más), una invasión multicolor de pegatinas que al menos queda disimulada cuando lo pones en el suelo, ya que lo que ves es el monitor. Pero en un portátil es un destrozo visual impresionante.

¿Por qué pongo mi grito en el cielo, si se pueden despegar? Porque son pegatinas con mala leche.

La de HP es fáil de quitar, sale limpiamente. Saben que la vas a quitar y no te complican la vida. Pero las otras, ¡ay, las otras!. HP obtiene descuentos de sus proveedores por ponerlas en los equipos que vende. Y Se ve que el proveedor de estas pegatinas es el mismo para todas las empresas de hardware, porque todas son igualmente jodidas de quitar. Con toda la intención. Tratan de que te ‘comas’ su publicidad de por vida, si es posible. Son de un plástico grueso, que cuesta arrancar, y cuando las quitas, el adhesivo se queda adherido a la superficie del ordenador. No se va con la pegatina. Una auténtica maldición.

Cuando quitas las 5 pegatinas del lado izquierdo, el ordenador queda hecho un auténtico asco. ¿Recuerdas cuando comprabas un CD -hace muucho tiempo- y en la preciada carcasa le metían una pegatina del tamaño de un campo de fútbol? Pues lo mismo ahora. Si intentas quitarla queda todo hecho un asco, pegajoso, sucio… puaj!.

Pero he encontrado un truco, que tras media hora lidiando con esta maldición adhesiva, he conseguido conocer. Y te lo voy a contar, por si un día se te ocurre quitar las pegatinas del tuyo.



Cómo lo he conseguido, a lo bricomanía:

  1. Te acuerdas de la madre de cada uno de los responsables de marketing de cada una de las compañías implicadas. Y por supuesto, en el fabricante de dichas pegatinas, que con toda intención ha seleccionado un adhesivo que es una maldición para el usuario que desea tener un ordenador en cierto modo elegante.

  2. Quitas las pegatinas. No te asustes, porque por más cuidado que pongas, al menos un 50% del adhesivo quedará sobre el ordenador. Si lo tocas verás por qué: está hecho para desprenderse de la pegatina y fijarse poderosamente a la carcasa del ordenador.
  3. No pruebes disolventes, te cargarás la carcasa porque es de plástico. Si alguien tiene experiencia con alguno que no estropee el plástico, por favor, que lo indique en los comentarios, porque eso sería una bendición. Pero si no es así, tendréis que hacer algo parecido a lo que describo a continuación, o conviviréis durante varios años con la mugre orcura y pegajosa del adhesivo.
  4. Coged un kleenex. No hace falta que sea ‘kleenex original’, uno del mercadona también sirve. 4 capas mejor que 3, son un poco más caros, pero en pañuelos de papel podemos permitirnos tirar la casa por la ventana, a cambio de librarnos de la pesadilla del adhesivo.
  5. Vas frotando con el pañuelo la superficie del adhesivo, verás que se quedan pegadas pequeños trocitos del papel, de la celulosa, y cubren de blanco la parte con el adhesivo. Esto es importante, porque si tratas de quitar el pegamento arrastrando con el dedo sólo conseguirás extenderlo por una superficie mayor, no se separará ni lo podrás arrancar.
  6. Ahora, probamos a ir friccionando con el pañuelo sobre los restos de pegamento, y en el mismo movimiento, procuramos ‘arrastras’ el pegamento con la uña del dedo gordo. Ris, ras, pañuelo para abajo, pañuelo con una para arriba. Las uñas son lo bastante blandas para no arañar la sueperficie de la carcasa del ordenador. Si te comes las uñas, puedes usar un trocito de plástico, por ejemplo de la capucha de un boli bic. El caso es que no sea metálico ni muy fuerte, para poder ir ‘abriendo’ el adhesivo, y a la vez ir retirándolo.
  7. El truco funciona. ¿Por qué? Porque el adhesivo no se puede despegar, lo arrastras y se adhiere donde quiera que pongas el dedo. Pero al tener partículas de celulosa pegadas, ya no vuelve a adherirse, porque pierde la capacidad de fijación por estar cubierto del polvillo que va dejando el pañuelo. De esta forma, y poco a poco, con un poco de paciencia, saldrá todo.
  8. Cuando parece que lo has quitado todo, aún queda un último esfuerzo. Queda una minúscula superficie de adhesivo, muy  muy fina, imperceptible a la vista, pero si pones la mano encima aún deja la superficie pegajosa.
  9. Ahora toca coger una goma blanda de borrar, la pasas por encima con cuidado, y verás que toda la zona que aún tiene adhesivo se cubre con una capa fina de restos de goma de borrar. Ahora vuelves a pasar el pañuelo + la uña o capucha de boli, y verás que se van los últimos restos.
  10. Listo! Tu ordenador parece por fin un ordenador, y puedes lucirlo en las reuniones sin pasar vergüenza.

Por un lado el MacBookPro, con una pequeña pantalla de 15.4″ y 1.800 €. Su diseño en aluminio ha sido imitado hasta la saciedad empezando por los VAIO de Sony (sus portátiles son una copia, y no barata, de los de Apple), siguiendo por los HP y terminando por los Acer, Toshiba y compañía. Todos los portátiles tienen la misma carcasa plateada, pero sin la manzanita retroiluminada detrás de la pantalla. Es decir, parecen calcos.

Por otro lado, un HP Pavillion, negro brillante. La carcasa de la pantalla está realizada en un plástico brillante co un resultado estético que me parece muy interesante. Probablemente tenga su origen en los MacBook. Pero el caso es que esta tendencia de diseño es menos vulgar y me decido por el HP, ya que además ofrece un pantallón de 17″ panorámico a un precio de 1.400 €.

Fundamentalmente, hoy día los portátiles se usan como ordenadores de sobremesa, y tener una pantalla grande se agradece mucho. Las de los MAC son muy pequeñas, y cuando tienen esas 17″ no bajan de 2.000 €.

En precio los MAC siguen siendo sensiblemente más caros que los PC, pero cabe decir que hace un par de años un portátil con pantalla de 15.4″ en PC salía por unos 1.800 €; los precios de los portátiles han bajado bastante bastante en relativamente poco tiempo.

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