Günter Grass y el peso de la culpa

Estos días se ha publicado que el autor de ‘El Tambor de Hojalata’ confesó su pasado como miembro de las SS, la élite (por crueldad y fanatismo) de la doctrina nazi.

Eso es un shock en alemania, donde Günter Grass es considerado una autoridad moral. Pero enfrenta a Alemania con su inevitable pasado de crueldad. Qué pais más interesante y desconocido es Alemania. Qué paradojas.

Pero en el fondo, es un país de lógica, de ingenieros, de matemática. Y de música clásica (que es más matemática que otra cosa). Esas crueldades suceden menos en culturas mediterráneas, rendidas a la improvisación, a lo subjetivo, a lo emocional, donde surgen la literatura romántica, la poética…

¿Es una barbaridad esto que estoy apuntando, que la gente más calculadora es capaz de realizar enormes gestas tecnológicas pero las más insensibles atrocidades también?. Y recuerdo el libro de inteligencia emocional, donde Daniel Goleman dice que los que estudian ingeniería no tienen facilidad para la relación social y por ese motivo se centran en carreras individualistas como la ingeniería. El odio es una emoción, pero antisocial: no es sensible ni empática.

De la tensión entre los ingenieros y los creativos, de las normas y el espiritu libre, surge nuestra civilización.

Y las empresas.

Qué extraño es todo desde que Günter ha confesado lo inconfesable.

Mejor tarde que nunca. Pero a los setenta y tantos años no me vale de una mierda esta exhibición de ‘remordimiento’. Y qué importa. Su remordimiento y mi opinión. Pero no me sirve a estas alturas del cuento.

Demasiado católico: voy a confesar ahora a punto de morir, y así me perdonan mis barbaridades y muero con la conciencia tranquila.

Es un egoista.

Y un cabrón.

Posted by ferran on 17 Aug 2006 at 01:59 pm | Tagged as: Posicionamiento en la mente, Sobre Pop MK

6 comentarios en “Günter Grass y el peso de la culpa”

  1. el 17 Aug 2006 a las 3:08 pm Ivan

    Ahora queda aquella doctrina moral de que todo el mundo tiene derecho a enmendar sus pecados, como el que ha hecho él toda su vida atacando lo que anteriormente él mismo promulgaba.

    El derecho de redención, de enmienda, de reinserción etc… ¿queda justificado aunque hayas practicado tus barbaridades muchísimos años atrás? Hay cosas que no pueden ser perdonadas nunca. Tratar de aplicarle una pena ahora no va a servir para que recapacie, pues ya ha demostrado que lo ha hecho, pero un pasado así debería serle recordado hasta en su lápida de muerte (cuando le llegue)… por no hablar de dedicar su patrimonio, al patrimonio que otros perdieron.

  2. el 18 Aug 2006 a las 1:18 pm Eduardo

    Siento discrepar en una cuestión.

    No creo que haya una relación causa-efecto entre pertenecer a una cultura mediterranea o germánica y el ser capaz o no de cometer determinadas atrocidades.

    La propia historia de la cultura mediterranea nos enseña que ha habido “cien pueblos, de Algeciras a Estambul” (Como canta Serrat), que a base de atrocidades han conquistado y sometido a otros pueblos.

    Por otro lado, (Tal vez me equivoque), pero creo recordar de mis tiempos de instituto, que la literatura romántica nace precisamente en Alemania con Goethe, y no en ningún país mediterraneo como apuntas.

    Con respecto a lo de Grass, algo parecido al sentimiento que te ha provocado esta información, fue lo que me ocurrió cuando supe el tipo de personaje que era Kippling. No tuve más remedio que aprender a disociar entre la persona y el autor porque no por ello “El libro de las tierras vírgenes” dejaba de ser una magnífica obra, ni tampoco “If” dejaba de ser un fantástico poema. Tanto, que lo convertí en mi credo.

  3. el 18 Aug 2006 a las 2:12 pm Ferran

    Chicos, muchisimas gracias por vuestros comentarios. Efectivamente, es difícil tener una opinión sólida dentro de tantos matices y contradicciones. Y lo de Kippling… rotundamente descorazonador: empiezas admirando el talento literario y es casi inevitable acabar admirando al autor. En el cine o la música sucede lo mismo. Pero es verdad que con demasiada frecuencia la realidad del ser humano autor o intérprete acaba defraudando. Tal vez sea culpa de las expectativas que crean. Tal vez sea inevitable. Sin su parte inconfesable seguramente no habrían sido capaces de crear su obra. Al menos quedan miles (millones) de personas con cosas tan o más inconfesables que ni tan siquiera han sido capaces de entregar a la humanidad un gesto de genialidad.

    Ahora recuerdo también a los responsables de dictaduras argentina o chilena… amantísimos esposos, apasionados padres e implacables verdugos. ¿Cómo se come eso?. ¿Y cuando llegan a los 50, a los 60 o 70 años y de repente, como un flash de conciencia van y dicen que se arrepienten de los actos de sus 20 o 30 años?. Unos abogan por el perdón, y otros efectívamente por dejarlo bien presente en su maldita lápida del cementerio. ¿Existe la justicia? La justicia es subjetiva, la compensación moral no siempre es satisfactoria… no siempre se resuelven de forma justa las cosas. Es más, la mayoría de veces no sucede así. Y como apunte, explotar ese sentimiento de injusticia universal es uno de los pilares del éxito de la iglesia católica y su concepto ‘los buenos serán recompensados en el cielo y los malos en el infierno’, fantástico anestésico para soportar las mayores barbaridades en muchísimos lugares, para regocijo de los tiranos que cuentan con la iglesia como instrumento para controlar las revueltas.

    No conozco ‘If’. Voy a ver si lo encuentro por internet y lo consigo leer.

    Respecto a las imprecisiones del post: gracias por corregirlas, me puede más el instinto, y lo que apunto con frecuencia es inexacto, e incluso una barbaridad: naturalmente que en Alemania hay sensibilidad creadora. Soy ignorante, pero intento no ser prepotente: pensar que 80 millones de personas y siglos de historia y civilización no son capaces de crear destellos de genialidad y belleza tiene que ser necesariamente un error enorme. Y rotundamente cierto en el mediterráneo: guerras civiles hay en demasiados lados como para demostrar la capacidad de fanatismo y crueldad por esas latitudes.

    Yo personalmente sitúo mi eje de coordenadas a raiz de un programa de Punset que trataba de los psicópatas. Existe la imagen (probablemente por el cine y la novela negra) de que son seres insensibles que asesinan sin piedad. Pero mi sorpresa fue que cuando Eduard entrevistó a un psicólogo experto (y seguramente sea algo que sepa la gran mayoría de psicólogos) y comentó que un porcentaje en torno al 2% de la población tenía rasgos psicopáticos: falta de empatía, manipulación de los demás para lograr sus fines, y especialmente una insondable ansia de acumulación de poder.

    ¿Dónde están esos psicópatas? Entre nosotros. Son el compañero que nos manipula y finalmente traiciona, el jefe que destroza las vidas de los trabajadores a su cargo… están presentes en cualquier esfera de la vida, pero especialmente en las estructuras de poder: política, empresa, multinacionales…

    De todos los psicópatas, en mayor o menor medida, que nacen el entorno en el que se educan puede compensar su comportamiento antisocial y egocéntrico sumo, minimizándolo o haciéndolo inadvertido. Pero en otras ocasiones lo potencia y exalta.

    Y de esos hay en todos los países y culturas.

    Pero por otro lado, existe el derecho a equivocarse. Pero no todos los errores son iguales, ni alcanza el perdón de forma suficiente para compensarlos. ¿O sí?

    Demasiado complejo para mí. Me quedo sencillamente con el sabor amargo del héroe que defrauda, un perfil seguramente mucho más ajustado a la realidad del héroe de carne y hueso, pero qué le voy a hacer: me gusta imaginar que existen los héroes puros.

    O dicho de otra forma: pagar una hipoteca y salir adelante, criar una familia, luchar por mantener un nivel de decencia moral suvficiente después de, por ejemplo, cruzar el estrecho, sea más ajustado al perfil de héroe, que un señor que escribe desde su púlpito sobre qué bien o mal están determinadas cosas. Pero nunca conoceremos la historia del primero, y las cuestiones morales y ejemplares del segundo nos llegarán por todos lados (marketing?).

    Es injusto.
    Pero las cosas con mucha más frecuencia de lo que parece lo son.

  4. el 18 Aug 2006 a las 2:28 pm Ferran

    De todas formas, quiero comentar un mínimo detalle que acabo de pensar releyendo el post y los comentarios: las lenguas latinas son mucho más ricas en palabras para definir conceptos relacionados con los sentimientos.

    Y las lenguas sajonas son mucho más ricas en palabras para definir conceptos abstractos, de lógica abstracta. Hasta el punto que recuerdo leer a un filósofo en El País decir que hoy día, la filosofía había llegado a un punto que sólo se podía hacer filosofía en alemán (en referencia a la mayor capacidad expresiva de su lengua para definir los matices de la filosofía contemporánea).

    Y recuerdo también otro artículo (probablemente tb de El País) donde un experto en culturas y lenguas, sobre la desaparición de las pequeñas tribus indígenas del amazonas comentaba que era una tragedia pero para toda la humanidad porque con ellos desaparecía su lengua (en cada tribu distinta), y la lengua de cada región es un valioso bien cultural donde se recoge la forma de pensar, la zona en la que se vive, la historia… Desde entonces entiendo mucho mejor, todo sea dicho, la enorme importancia que tiene rescatar e impulsar las lenguas regionales de nuestro país (cosa que utilizan como palanca política para sus fines de acumulación de poder los partidos regionales, pero esa es otra historia).

    Es decir, las lenguas latinas y las sajonas recogen de fondo el sentir generación tras generación de las personas que las hablan. Incluso influyen en la manera de entender las mismas cosas, y creo que con tooodas las salvedades y excepciones del mundo, puede llevarnos este razonamiento a pensar que los latinos son más sensibles, hablan más de sentimientos, y los sajones son más racionales, hablan más de lógica.

  5. el 18 Aug 2006 a las 2:35 pm Ferran

    Y un último detalle, volviendo a Günter Grass: ¿no podría haber escrito sobre moral en Alemania desde un punto de vista tipo ‘oh, mira qué barbaridades HEMOS hecho’ en lugar de un ‘oh, mira qué barbaridades HAN hecho’?

    Confesar su pasado desde el arrepentimiento personal habría sido mucho más interesante y lógico. Y no la farsa del arrepentimiento ‘como espectador’.

    ¿no?

  6. el 23 Sep 2006 a las 12:13 am raul lilloy

    La confesión de Grass, es media ridícula, suena a operativo de marketing, o a decir “fui un chico malo, uuuuu, uuuu!, perdón”
    Ser de la ss a los 17 años es una verdadera estupidez, pero si tienes 23 años es interesante, incluso yo sí lo confesaría, pero a los 17, es como confesar que fui de la accion catolica a los 12 años, y en mi caso es cierto, iba escondido porque era muy pequeño, me motivaba jugar al ping pong, me escondía entre las piernas de mi hermano mayor y el cura era de derecha, sí, sí perdón

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