Boicot al Cava Catalán: puestos de trabajo en peligro
Acabo de leer el artículo de El Mundo sobre el boicot. Ahora los de ERC protestan porque el presidente de Freixenet habla sobre su producto diciendo que es tan catalán como español, y por lo visto a los de ERC les ofende profundamente. Menudos son los de ERC, que con tal de jugar su particular partida de ajedrez aprovecha su posición en un gobierno formado no ya con extraños compañeros de cama, sino entre auténticas putas de muy diverso pelaje, formando una coalición que se sujeta con alfileres.Gracias a dios, no hay mal que 100 años dure…
¿Quién paga el pato? Una empresa ejemplar como es Freixenet. Un ejemplo de como con talento y mucho trabajo se consigue hacer un producto que si bien no tiene el glamour del Champagne francés, sí al menos tiene estilo y rivaliza en un segmento medio y medio alto con una dignidad fantástica. Que su presidente y dueño, el señor de la familia que arriesgo su patrimonio y empeñó las horas que hicieran falta para hacer que su empresa sea hoy lo que es, que ese señor salga en defensa de su empresa, diciendo lo que tiene que decir no solo es justo, sino que es muy loable. Porque las familias que viven de esa empresa, seguro que se lo agradecen y mucho, porque él dueño seguro que vive igual de bien vendiendo un 4% más o un 4% menos, pero los trabajadores necesitan de unas ventas para poder seguir con sus trabajos. ¿Le importa eso al de ERC? No. En mi opinión, ese tipo de gente, que gobierna y utiliza su posición en el gobierno exclusivamente para defender sus intereses y no los de sus ciudadanos, son… bueno, me callo porque me encabrona mucho. Tener una empresa cuesta demasiado trabajo, sea del tamaño que sea, y eso merece un respeto. Y si la empresa ha tenido éxito, más respeto aún.
El Cava es un producto con estilo, con un toque catalán que le da ese punto de glamour y estilo modernista. Y por lo demás, es un producto que se vende en muchos países, si el Made In Spain le ayuda a vender adelante, pero por desgracia el made in spain vende de lujo lo que son fiesta, vacaciones, ocio, diversión… y el cava de Freixenet trata de vender un estilo que se apoya mejor en el posicionamiento que ocupa el ‘origen cataluña’ por no decir directamente el ‘origen Barcelona’ auténtica meca del diseño y la vanguardia en este país, salvo honrosas excepciones. Y eso es todo. Son productos, son empresas, son familias, es la economía del capitalismo, y el marketing, por supuesto. Ni más ni menos.
Lo que más me ha dejado de piedra estos días es saber que el Plan Hidrológico nacional que fue aprobado en la etapa del anterior gobierno continúa adelante con sólo una modificación de fondo: negar el agua para la zona de la Comunidad Valenciana y Murcia y negar soluciones (lo de las desaladoras es de chiste). Lo terrible es saber que es una condición impuesta desde ERC en el seno del tripartito, a fin de obtener apoyos en otras votaciones para el gobierno actual de la nación, que gobierna en minoría y necesita de apoyos. Qué terrible. Resulta que ERC por un lado entiende que negando el agua a la Comunitat Valenciana consiguen frenar a un competidor, la Comunitat, que le hace frente en muchos aspectos de su economía (desde el turismo, pasando por la industria automovilística y desde luego la construcción). Por otro ERC entiende que quién no esté a su favor está en su contra y es su enemigo, venga de donde venga, como en el caso de Freixenet a quien han castigado de forma tan psicótica como estúpida.
No hay mal que cien años dure… pero hay días que no salgo de mi asombro…
Así que: tomemos el cava que más nos guste, el barato, el de toda la vida, el de siempre, el nuevo, el de la botella bonita, el que había, el que me han dadoen la cesta… el que sea. Castigar comprando esto o aquello no es justo, no es sano, y no es bueno para nadie. Pero lo importante es tener memoria, lo justo para recordar en las próximas elecciones a quién votar, y a quién no.
Posted by ferran on 24 Nov 2005 at 08:22 pm | Tagged as: Marcas Estrategias, Posicionamiento en la mente

Yo voy a tomar cava en la primera ocasión que tenga, como lo he hecho siempre. Igual que seguiré acudiendo a Gerona de vacaciones, donde tengo buenos amigos.
Es en el momento de votar, cuando hay que decir quién está capacitado y quién no para llevar las cosas públicas. Pero no hay que castigar a una o varias empresas por los desafueros de sus gobernantes. No creo que sea justo.
Ahora tampoco creo que sea justo que ERC juegue en el terreno político actual. Los nazis lo hicieron para acabar enfrentar a un país y acabar con la democracia… Que no se repita la historia.
pero aquí vota todo el mundo, incluídas esas empresas y sus trabajadores, ¿no?
Sí, es cierto: aquí vota todo el mundo, y el juego es el que es. Pero ERC tiene un peso que excede en mucho al número de votos conseguido, y que se debe únicamente a la estrategia de coaliciones a las que se han visto tentados otros partidos. Por eso pienso que es justo porque este es el sistema, pero que no se corresponde su fuerza con el volumen de votos que tiene detrás.
“Aguirre compra 500 botellas de cava catalán para brindar por la Constitución
Los partidos catalanes siguen oponiendo resistencia a que Cataluña sea denominada «identidad nacional» en el Estatuto e insisten en «nación»
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha comprado -igual que el año pasado- más de 500 botellas de cava catalán, marca Freixenet, para brindar el próximo viernes en la tradicional recepción que ofrecerá con motivo del Día de la Constitución. A la celebración, que tendrá lugar a las 13 horas en la sede de la Puerta del Sol, asistirán unos 1.500 invitados, entre ellos los representantes de las instituciones del Estado, Asamblea de Madrid, grupos parlamentarios, empresarios y sindicatos. Aguirre dirigirá unas palabras que terminarán con la siguiente invitación:
«Brindemos como brindan los españoles: con cava catalán».
ABC”
COMENTARIO
Las 500 botellas de doña Esperanza Aguirre (PP)
Según un respetable diario nacional la recepción terminará con la siguiente invitación:
“Brindemos como brindan los españoles: con cava catalán”.
Tan folclórica y sainetera es esa frase como la del pasodoble “Cuando besa una española…” No sé por dónde ni cómo coger esta frase que me recuerdan arengas patrióticas de tiempos que necesitan de un tupido velo. Con la que está cayendo y el “cabreo nacional” con que todos los políticos se empeñan en felicitarnos las Navidades es inaudito que la señora Aguirre nos suelte una frase de este estilo. Un poco de caridad, dejen ustedes de menear el Estatuto y dar coba a Cataluña.
Ante todo, millones de españoles no brindamos con cava, algunos lo hacemos con sidra y muchos, pero que muchos, no lo hacemos con cava catalana. ¿Es que no se ha enterado Usted?
Por favor, señora Aguirre, sáquela porque la ha metido usted hasta el corvejón. El ser español no implica brindar con cava catalana y muy, pero que muy poco solidario es dar preferencia y publicidad a un cava cuando muchas otras regiones españolas producen cava. Deje de utilizar el cabreo nacional con fines políticos.
Item mas, hay cavas que han sido calificadas por los expertos de mejor calidad que de las que usted, por parche político hace publicidad. Lo solidario y a todas vistas más correcto es que usted hablase de cava como un producto nacional o haber comprado cava de diferentes regiones.
Seguiremos comprando cava de otras regiones o bien otros espumosos como la sidra. ¿Sabía que hasta en Canarias, en Tenerife, fabrican “cava”?. Me han prometido una botella.
Sigo y mantengo mi españolidad Señora Aguirre, con sidra y cava ESPAÑOLA NO CATALANA , faltaría más…
SIGLO XXI
Desde 1900 hasta 1923, fecha en que Primo de Rivera acabó con el régimen instaurado por Cánovas, éste sistema funcionaba año tras año con mayor dificultad. Dos eran las razones principales de ello; la primera, que el mero paso del tiempo y el gradual despertar de la opinión pública desacreditaban cada día más el sistema. En segundo lugar, la actuación de zapa del rey, que obstaculizaba sistemáticamente el movimiento que tendía a restaurar el prestigio de las Cortes mediante elecciones libres, con lo que preparó el camino para una victoria del ejército.”
“Tal vez la máquina política hubiera seguido funcionando algún tiempo más por cauces relativamente tranquilos, derramando sus beneficios sobre la pequeña casta dirigente y sus paniaguados, de no haber surgido un problema, demasiado urgente para poder ser soslayado y demasiado serio para ser ni remotamente resuelto por tan desacreditada institución. Era la cuestión catalana. Durante más de veinte años había envenenado la atmósfera política en España más aún que la cuestión irlandesa envenenó la de Inglaterra. Con la diferencia, por añadidura, de que Cataluña no es una isla retardataria y empobrecida, sino la principal zona industrial de la península.
Habrá que empezar por decir que el problema de Cataluña presenta un aspecto bastante especial del problema general del regionalismo español.). Las diferencias regionales han tenido como consecuencia el nacimiento de fuertes patriotismos locales, que levantan la cabeza en cuanto se afloja la tensión del poder central. Durante la guerra de la Independencia, por ejemplo, veintitantas juntas provinciales se declararon independientes, y una de ellas, la Junta de Murcia, habiendo tenido ocasión de tratar con el gobierno británico, escribía que su provincia deseaba tratar con él “no como un comerciante con otro, sino como una corte con otra corte; como una nación soberana con otra nación soberana”.
De nuevo en 1873, durante la breve existencia de la República federal, con una sola excepción, todas las ciudades del sur y del este, de Sevilla a Valencia, sacaron a relucir sus orígenes de ciudades estado mediterráneas y se declararon puertos francos y cantones independientes, no reconociendo ninguna autoridad central, y apenas ha habido un levantamiento campesino desde 1840 en que cada aldea no haya reunido en asamblea a sus habitantes, declarándose Estado libre y soberano. Creo, sin embargo, que sería un error considerar dichos movimientos como muestras de un deseo real y sostenido de independencia frente a Madrid. La unidad económica de España no puede ser puesta en duda por ninguna persona cultivada. Tales insurrecciones eran en gran parte, solamente protestas contra el mal gobierno.
Pero el problema catalán es cosa muy distinta. Tanto lingüista como culturalmente, Cataluña forma más bien una unidad con el sur de Francia que con el resto de la península. Bajo la influencia de la clase rica de comerciantes que la gobernó durante la Edad Media, llegó a adquirir un carácter activo y emprendedor y una mentalidad europea muy diferente de la de sus vecinos semipastoriles de las mesetas interiores. Los siglos XIII y XIV constituyeron el periodo de su máxima prosperidad. Primero bajo los condes de Barcelona y más tarde unida a la corona de Aragón, monopolizó el comercio marítimo en el Mediterráneo occidental y extendió su dominio sobre Nápoles y Sicilia. Pero el descubrimiento de América y la ruina del comercio mediterráneo por los turcos provocaron su decadencia. Sin embargo hasta mediados del siglo XVII, siglo y medio después de su unión a Castilla, cuando el prestigio de esta monarquía había empezado a declinar, no comenzó a surgir un movimiento separatista.
España era entonces todavía la misma confederación de estados con poca trabazón interna que fuera a principios del siglo XVI. Las provincias que pertenecían a la corona de Castilla mantenían alguna cohesión, aunque las Vascongadas pudieran ser consideradas como repúblicas semiindependientes, y los asturianos y gallegos conservasen sus fueros y privilegios locales. Pero los reinos y el condado (Valencia, Mallorca, Aragón y Barcelona) incorporados en la corona de Aragón contaban cada uno con sus propias leyes y cortes, y el rey no podía levantar impuestos ni hacer entrar tropas extranjeras (esto es, castellanas) en su territorio sin antes obtener su permiso. Tan extranjera se consideraba en realidad a Castilla frente a un miembro cualquiera de la federación aragonesa, que los catalanes mantenían cónsules en Andalucía; por otra parte, a los súbditos de la Corona de Aragón no se les permitía comerciar en América.
(En 1596 Felipe II concedió permiso a sus súbditos de la Corona de Aragón para residir en América, pero de hecho se les ponía tales obstáculos que no llegaron a comerciar sino mucho más tarde. Hasta 1717 Sevilla mantuvo el monopolio de todo el comercio colonial.
Es interesante imaginar los que hubiera sucedido si hubiese sido Fernando, y no Isabel, quien hubiera facilitado el dinero para el viaje de Colón. Se les habrían abierto las puertas de América a catalanes y valencianos, y Castilla hubiera estado excluida. Apenas se puede dudar de que el curso total y el carácter de la historia de España sería diferente; no habría sobrevenido la decadencia del siglo XVII, pues el desarrollo del comercio, la industria y la agricultura en el país lo habría impedido. Por otra parte, la labor de colonización se habría resentido. El tesón con que los castellanos exploraron, conquistaron y colonizaron América excede a la capacidad de cualquier otra nación en su tiempo; tiene algo de la magnificencia y el vuelo de las conquistas realizadas por las tribus árabes después de la muerte de Mahoma. Una y otra son empresas de hombres muy ligeramente apegados al suelo, y hambrientos desde su cuna.)
Ni Felipe II ni sus sucesores hicieron el menor intento por construir un estado más centralizado. La unidad de España estaba basada no en lazos políticos sino en su ideología - esto es, en la religión - y el guardián de esa unidad era la Inquisición.
No obstante cuando Olivares llegó al poder en 1623 dos cosas eran evidentes: la decadencia económica de España avanzaba a pasos agigantados, y las guerras de los países Bajos y Alemania, que ninguna relación tenían con los intereses españoles sino que habían sido emprendidas con pretextos religiosos, aceleraban esta decadencia. Los catalanes fueron naturalmente los primeros en darse cuenta de ello y en sacar las consecuencias que se imponían. Por otra parte, Olivares percibía con fundamento que en el inevitable duelo que se aproximaba con Francia, Francia había de ganar porque era un país centralizado.
(Cuando Olivares preguntó a los catalanes, cuales, en su opinión, podrían ser los remedios a los males de España, la respuesta fue: “Permanezcamos en nuestra patria. Repoblemos el campo, cultivemos nuestras tierras, fortifiquemos nuestras ciudades, abramos nuestros puertos al comercio y restablezcamos nuestras fábricas…en esto debiera gastarse el tesoro que llega de América, y no en desgraciadas guerras sin sentido.”
La cuestión catalana era la misma en 1640 que en 1900. Pero también es comprensible la opinión de Olivares: “los políticos extranjeros dicen que la monarquía española es simplemente un cuerpo fantástico sostenido por la opinión general, pero sin ninguna sustancia”.)
“Olivares bosquejó, por lo tanto, planes secretos para modificar los privilegios celosamente preservados por Cataluña y las demás regiones autónomas. Los catalanes tuvieron noticia de ello, y el día del Corpus de 1640, en plena guerra de España con Francia, se sublevaron colocándose bajo la protección del rey Francés. Su rebelión fue la señal de un movimiento afortunado de secesión en Portugal y también de alzamientos, fracasados estos, en Andalucía y Argón (una rebelión de los vascos había tenido lugar pocos años antes). Barcelona no llegó a someterse hasta 1652 y la guerra continuó en las montañas hasta 1659, fecha en que terminó con la Paz de los Pirineos, por la cual España entregaba a Francia la provincia más septentrional de Cataluña, el Rosellón, y el distrito de la Cerdaña. El gobierno era demasiado débil para imponer castigo alguno a los catalanes.
Apenas cuarenta años después, en la guerra española de sucesión, los catalanes se levantaron nuevamente contra Madrid y ofrecieron su apoyo a la coalición aliada. Pero cuando esta fracasó y Barcelona fue tomada por asalto después de un asedio terrible, los catalanes se encontraron con que no habían ya de tratar con los blandos descendientes de Felipe II, sino con príncipes borbónicos que habían aprendido el estilo de la autocracia en la corte de Luis XIV. Se edificó el Castillo de Monjuich para dominar Barcelona; las seis universidades catalanas fueron suprimidas, creándose, bajo la inspección del nuevo rey, una nueva en Cervera, al mismo tiempo que eran abolidos los fueros y privilegios de Cataluña. Sesenta años más tarde, Arthur Young se sorprendía de ver aún que los catalanes eran tratados como un pueblo sometido y que a sus nobles se les prohibía llevar espada. A cambio de todo esto se apoyó a los catalanes en sus nuevas industrias, concediéndoseles más tarde ciertos derechos de comercio con América.”
“Entre 1822 y 1837 Cataluña había perdido (no sin razón) sus leyes penales, su legislación comercial, su moneda, sus tribunales especiales, y aun el derecho a usar la lengua catalana en las escuelas sin protesta alguna. Pero muy pronto empezó a manifestarse un resurgir de los sentimientos nacionales catalanes. Después de 1860 se notó un florecimiento de la lengua, que había dejado de hablarse salvo en las aldeas, así como la fundación del primer periódico catalán y un teatro para las obras catalanas. El movimiento federal de 1868 a 1873 fue bien acogido por los intelectuales de Barcelona, y no es, sin duda, un azar el que tres de las figuras dirigentes del movimiento revolucionario, Prim, Pi y Margall y Figueras, fuesen catalanes. Pero solo la derrota final de los carlistas en 1876 convirtió el nacionalismo catalán en un movimiento realmente serio.
El campo había sido siempre carlista en Cataluña, ya que el carlismo del siglo XIX además de un clericalismo extremado representó autonomía y privilegios locales. Cuando por segunda vez el carlismo fue derrotado la Iglesia, lo mismo en Cataluña que en las provincias vascongadas, hizo pesar su influencia del lado de los nacientes movimientos nacionalistas. En Cataluña, el obispo de Vich llegó a ser uno de los jefes del partido nacionalista; y no solo las familias carlistas sino también la encopetada burguesía de Barcelona, que por lo demás se sentía inclinada hacia el clericalismo, acabó por unírsele. Hasta 1900 desde luego y, salvo un breve intermedio, hasta 1923, el nacionalismo catalán fue un movimiento predominantemente de derechas.
Almiral, jefe ideológico del federalista Pi y Margall, publicó en 1886 su famoso libro Lo Catalanisme, que resumía los objetivos e historia del nacionalismo e indicaba el camino a seguir. Esta fase del movimiento culminó en la redacción en, en 1892, de las bases de Manresa, programa político de largo alcance, incompatible con los desnudos hechos económicos y con la unidad española, pero que fue suscrito entusiásticamente por las alas derecha e izquierda del catalanismo”.
“La perdida de Cuba, en la que los industriales catalanes tenían cuantiosos intereses, provocó un sentimiento de irritación contra Madrid, a cuya intransigencia con los cubanos se atribuía tal perdida. Lo cual no era completamente justo, pues la oposición de los propietarios de las fábricas catalanes a la autonomía de Cuba había sido uno de los factores que contribuyeron al desastre. Se trataba, una vez más, de la antigua oposición de Cataluña contra Castilla, basada en concepciones fundamentalmente distintas sobre la manera de gobernar, reforzada por los agravios recientes.
“En Cataluña, nosotros tenemos que sudar y trabajar
para que vivan diez mil zánganos en las oficinas
del gobierno de Madrid”.
Para añadir en seguida que aunque su población es solamente un octavo de la de toda España, ellos pagaban la cuarta parte de los impuestos del Estado, y solo un décimo del presupuesto total volvía a sus provincias. Eran las mismas quejas que sus antepasados habían expresado habían expresado en 1640″.
(Nota A&D: poco más o menos un discurso que también ahora, en 1998,
cerca del siglo XXI, sigue pronunciándose, ¿ por distintas razones?)
“Cuando estos sentimientos se les subieron a la cabeza a los fabricantes catalanes, mezclados con el clericalismo de las “clases acomodadas” de las ciudades y con la tradición carlista de las zonas rurales, fue cuando el nacionalismo catalán se convirtió por primera vez en una fuerza poderosa y desintegradora de la política española.
Se formó un partido, la Lliga Regionalista, que reunía a los diversos elementos de derechas, y que tuvo la buena suerte de encontrar un jefe activo e inteligente en Francisco Cambó, presidente de Fomento (más tarde presidente también de CHADE, la principal compañía eléctrica de España, y director de varios establecimientos bancarios). En 1901, este partido, conocido simplemente por la Lliga, obtuvo un triunfo resonante e inesperado en las urnas, y con ello la lucha por la autonomía catalana comenzó en serio”.
(El gobierno central propició todo tipo de guerra sucia en Cataluña con la intención de desestabilizar e intimidar a los nacionalistas). “En 1923, la situación había llegado a un grado tal que la Lliga se sintió contenta viendo a su peor enemigo, el ejército, hacerse cargo del poder para “restaurar el orden”. Pero habrá que examinar esto con mayor detalle, ya que fue durante estos años, y surgiendo de estas confusas luchas, cuando se incubaron las fuerzas que llevaron a la guerra civil”.
“La primera réplica al movimiento catalanista fue la creación y rápido desarrollo en Barcelona de un partido republicano de izquierda, llamado Partido Radical. Su jefe era un joven periodista llamado Alejandro Lerroux. La extraordinaria demagogia de sus discursos, sus incitaciones a matar curas, saquear iglesias y derrocar a los ricos le crearon gran popularidad en esta ciudad excitable y predominantemente izquierdista. Dará alguna idea de la oratoria de Lerroux por aquellos días el siguiente párrafo:
“Jóvenes bárbaros de hoy: entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura; destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres a la categoría de madres para virilizar la especie. Romped los archivos de la propiedad y haced hogueras con sus papeles para purificar la infame organización social. Penetrad en sus humildes corazones y levantad legiones de proletarios, de manera que el mundo tiemble ante sus nuevos jueces. No os detengáis ante los altares ni ante las tumbas… Luchad, matad, morir”. (La Rebeldía de 1 de septiembre de 1906).
La policía no intervenía en sus mítines; el gobernador y los militares se mantenían cortésmente aparte, y en 1903 consiguió derrotar a la Lliga en las elecciones. Lerroux fue aclamado como “emperador” del Paralelo (avenida que bordea un barrio de míseras callejuelas y burdeles de Barcelona). Era anticatalanista, y los catalanistas no podrían hacer muchos progresos en tanto que él controlase las clases media